El ocho

Artículo de Opinión de Marta Vázquez

El Ocho, katherine Neville

El número ocho es mi favorito. Y no lo puedo evitar ya que mi fecha de nacimiento suma ocho, soy escorpio, el octavo signo del zodíaco cuyo número es el ocho, el número de mi pasaporte y de mi documento de identidad suman ocho, en varias casas en las que he vivido el número era el ocho y una vez me enteré que en numerología mi nombre y apellido suman ocho.

Para más inri viviendo en la India hace muchos años, y ya agotada la lectura en castellano, un chico español me regaló un libro que él ya había leído y que no quería que ocupara más lugar en su mochila y no era otro que “El ocho” de Katherine Meville que incluye un capítulo que transcurre en Formentera.

El ocho en posición horizontal es el símbolo del infinito y podríamos también identificarlo con un bucle.

Y esa es la sensación, la de bucle, que tengo en este año que ya termina y en el que su número acaba en ocho.

Este ha sido un año repleto de ese “feeling” de infinito compuesto por controversias políticas que no llevan a nada, rifirrafes parlamentarios que dieron vergüenza ajena, discusiones estériles por parte de todos y cada uno de los portavoces políticos que incluyeron insultos y faltas de respeto que nos hicieron ruborizar y no dar crédito a lo que estábamos escuchando.

Pero no solo en España ya que también los exabruptos verbales y las amenazas recorrieron el planeta en países del “primer, segundo y tercer mundo”.

Parece ser que la falta de respeto y educación, el insulto, la violencia verbal o física se han instalado entre nosotros, así como un peligroso y nauseabundo olor a racismo y xenofobia.

Mientras ellos se insultan y se culpabilizan de cuestiones pueriles los demás seguimos aportando nuestro granito de arena para salir adelante sin pisotear ni denigrar a los demás.

Asimismo las personas de bien, que quiero pensar somos mayoría, aunque a veces lo dudo, seguimos sufriendo por la falta de medidas para atender las necesidades de los migrantes, que con suerte llegan sanos y salvos a nuestras costas mediterráneas o a las fronteras del imperio norteamericano escapando de una realidad adversa y criminal, y continuamos sin ver como se va a solucionar el alarmante problema del acceso a una vivienda, a una educación y a una sanidad dignas, sin olvidar, faltaría más, los conflictos bélicos y las hambrunas que se distribuyen por el planeta.

Son tantas las realidades que me duelen en lo más profundo del corazón, que me superan y a las que podéis añadir todas aquellas que queráis y consideréis que son urgentes de solucionar.

En unos días se cumplirán dos años del Formenteraavui por lo que doy las gracias a mis compañeros, colaboradores y a todos los que leen y comparten nuestras noticias cada día.

¡Qué tengáis un feliz 2019!

PD:  Por las dudas he mirado en las redes el significado del número nueve y la mayoría de las páginas consultadas coinciden que despierta el genio artístico y el sentido humanitario, dos cuestiones que nos hacen muchísima falta.

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