Negro Ambiente en Formentera

Artículo de Opinión de Anna Negre, Portavoz adjunta y consellera del Grupo Popular en el Consell de Formentera

Barcos fondeados en Cala Saona
Anna Negre, Consellera del Partit Popular de Formentera

Los turistas que visitan la isla de Formentera lo hacen, según nos dicen siempre, entre otros motivos, porque tenemos un enclave privilegiado gracias a nuestras aguas cristalinas y a una naturaleza poco explotada urbanísticamente.

Quizá esto ha sido así hasta ahora. Desde hace unos años esta isla ha ido perdiendo poco a poco su naturaleza salvaje e inexplorada dando paso a la contaminación provocada por la mano del hombre. Nuestros espacios naturales sufren un descontrol total por parte de las Administraciones pertinentes y por la acción incívica del ser humano, que poco a poco va minando esa parte de la Formentera natural que tanto atraía a propios y ajenos.

Tanto por tierra como por mar se producen a diario infracciones que atentan contra el Medio Ambiente y que no se legislan ni se cuidan como es debido.

El control de los emisarios que afectan a la posidonia; los desbajarustes en s’Estany des Peix, lleno de una ingente cantidad de embarcaciones y motos acuáticas; o el descontrol en el Parque Natural, donde la administración es incapaz de aplicar la ley, son solo algunos ejemplos de cómo la isla se va muriendo a nivel medio ambiental. A parte de la cantidad de vehículos que transitan dentro de los espacios naturales, donde no es suficiente con hacer que se pague entrada y se regulen los vehículos a motor que acceden a Illetas, el Parque Natural abarca mucho más terreno y elementos etnológicos de la antigua salinera que se caen literalmente a trozos. Tampoco hay, parece ser, un control sobre los residuos que se generan en estos espacios, convirtiendo nuestra isla en un lugar sucio, desaprovechando de esta manera los caminos y zonas rurales que podrían convertirse en rutas verdes reales para los visitantes y para los residentes, y todo esto desde la pasividad del Consell que no hace nada, y es incapaz de ponerle remedio ni a corto ni a medio plazo.

En la pasada legislatura desde el Govern balear gobernado por el PP fuimos pioneros en empezar a cobrar a los barcos que fondeaban en Espalmador y Es Calo de s’Oli, ¿no debería ya tener listo el Consell un plan para poder hacer lo mismo en el resto del litoral y poder regular así unos espacios que se convierten en verano en puertos deportivos sin control? ¿No hemos perdido ya demasiado tiempo en planes del Consell que no tenían el consenso de nadie y acababan en los cajones después de haber perdido un valioso tiempo y dinero en poner orden en todo ese desorden?

¿Y S’Estany des Peix? La regulación es necesaria ipso facto. Se trata de un espacio dejado, y del que hemos oído hablar, de nuevo se repite la historía, durante estos más de 11 años años de GxF de futuras regulaciones al respecto, la primera acabó en un cajón olvidado después de tiempo y dinero gastado al tun tun. Parece que no hay proyecto sólido, aunque tal vez, como el próximo año hay elecciones procuren tenerlo listo para entonces. Nosotros siempre hemos apostado por su regulación y el alternar fondeo ecológico con fondeo tradicional, otros han ido cambiando según les venía en gana. ¿Recordáis cuanta vida marina tenía antes s’Estany? Ya no queda nada.

Formentera, esta pequeña isla que deberíamos cuidar como un tesoro por sus magníficas cualidades medioambientales y su rico paisaje, está dejada, maltrecha y maltratada. Sin ningún tipo de planificación y con una nula gestión. Algo increíble si pensamos en espacios naturales de cualquier otra parte del mundo, e incluso, de nuestra propia comunidad autónoma. El presente y futuro medioambiental de Formentera parece ser muy negro como aventuraba el propio Govern balear en el caso de los problemas normativos que ponía el Consell al desarrollo de energías renovables en la isla. Qué mal todo.

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