Espardenyes, pura artesanía

Este calzado, fabricado de forma artesanal, fue utilizado en la isla hasta mediados del siglo XX

Jaume Escandell muestra los elementos para la creación de las Espardenyes así como algunas ya terminadas

Las espardenyes era el calzado que se llevaba en Formentera en la primera mitad del siglo XX y se elaboraba de forma artesanal. Usado por mujeres, hombres y niños, su fabricación no resultaba tarea fácil debido al tratamiento previo de los materiales a utilizar y a un laborioso proceso de confección.

Para conocer más sobre este oficio visitamos a un espardenyer de Formentera, Jaume Escandell Guasch, quien desde joven se interesó en este tema. «Comencé con las de pita, que son bastante más complejas, y luego mi abuela me comenzó a introducir en las de lona. En el año 1998 estaba en Ibiza y con un gran amigo, Vicent Palermet, comenzó otra fase, ya que él se había comprometido a llevar a Catalina Planells de Sant Miquel, maestra espardenyera, a hacer demostraciones al Museo Etnogràfic de Santa Eulària. Así que nos íbamos de es Cubells a Sant Miquel a recogerla y de ahí a Santa Eulària y nos quedábamos en las clases porque nos gustaba y ella nos daba mucha faena para hacer. Y ahí me empecé a interesar en el tema y continué practicando hasta hacer mi primer par».

Con respecto a si originalmente era una tarea de hombres o de mujeres, Jaume considera que en Formentera era indistinto, «había mujeres que las sabían hacer y se dedicaban a ello y había hombres que sobre todo realizaban las más antiguas de pita. Por ejemplo, la llata era más habitual que la hicieran los hombres pero también había mujeres que la hacían. En el caso de mi abuela, su madre las hacía enteras porque su marido había emigrado a América, o sea que dependía de cada casa».

La elaboración de las Espardenyes es una tarea muy laboriosa

Una tarea laboriosa

La confección de las espardenyes no es sencilla ya que se deben seguir una serie de pasos de manera precisa. «Primero se tiene que hacer la llata d’espart (trenza de esparto) para realizar la suela. Si se quiere hacer más fina, la llata es de cinco camadas y si se prefiere más gruesa se utilizan tres camadas. Una vez que la llata estaba lista se medía en brazas, según el número de calzado que tenía la persona que lo iba a utilizar, y se solían necesitar entre 10 y 12 brazas para realizar el par de espardenyes para un adulto».

El esparto para confeccionar las llatas se puede utilizar en crudo (para hacer senallons), o picado (machacado) en crudo con un mazo consiguiendo mayor flexibilidad para hacer las suelas del calzado. «Cuando la llata está lista se le cortan las hebras sobrantes y se la golpea con el mazo para que quede plana. Antes de comenzar el trabajo se mide el largo del pie con una cañita que se corta con la medida justa y luego se estira la llata sobre la longitud de la caña dos veces y media y la medida obtenida nos dará el perímetro de la suela».

A partir de ahí se empieza a rellenar el perímetro por dentro para esmolar la suela en un trabajo minucioso para conformar perfectamente el talón y la puntera con unas vueltas llamadas fiolas. «Cuando tienes ambas suelas esmoladas, idénticas en dimensión, toca coserlas sobre el banc d’estrènyer con una aguja enhebrada con 2 brazas de cuerda de pita (antiguamente hacían la cuerda de dos cabos con cáñamo), comenzando por el talón de una manera simétrica, pasando la aguja y dejando los puntos flojos para luego apretarlos punto por punto para tensar la suela y que quede flexible», resumió Jaume.

El siguiente paso consiste en recortar la lona con patrones para realizar la cubierta con la forma deseada, y coserla a la suela del revés para luego darle la vuelta y que las puntadas, realizadas con agujas grandes enhebradas en hilo de cáñamo, lino o algodón, queden hacia dentro.

Muestra de los diferentes modeles de espardenyes ya acabados

Al ser la suela de fibra vegetal, si le añadimos la humedad de Formentera, las espardenyes resultaban un calzado que se mojaba con facilidad, por lo que se solían secar colgadas cerca de la chimenea y algunos, para mantenerlas más secas y alargar su uso, «alquitranaban» las suelas.

En materia de modelos, básicamente había dos de mujer y niños y otra más utilizada por los hombres con una hilera de cordones en la puntera o con cintas que se anudaban a los tobillos. Las espardenyes siempre eran blancas, aunque muchos las adornaban con ribetes de colores y se tenían también unas negras para cuando se debía llevar luto.

Si bien este tipo de calzado confeccionado de la manera tradicional ya no se usa, fue muy popular en su época y todavía lo utilizan miembros de las collas de ball pagès y alguna persona mayor de la isla.

 

 

 

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