Hartos de soportar ruidos y contaminación recurren a la Fiscalía de Eivissa

Rita Costa y su familia llevan 18 años aguantando durante la temporada veraniega un auténtico calvario en su casa vecina a la subestación eléctrica de es Ca Marí

Subestación eléctrica ca Marí

Dieciocho años son los que llevan Rita, Mariano y sus dos hijos soportando el humo, las vibraciones y los ruidos que produce la subestación eléctrica de Endesa en es Ca Marí durante los meses de la temporada veraniega cuando, por el incremento de población en la isla, la empresa eléctrica recurre a la instalación de grupos electrógenos para abastecer la demanda de electricidad en Formentera.

Una situación que Rita califica de insoportable y que les obliga a no poder hacer vida fuera de la casa y a estar literalmente encerrados y tirando de aire acondicionado durante los meses veraniegos.

«El ruido y las vibraciones son constantes las veinticuatro horas del día a lo que se suma el hollín que invade la parte externa de la casa lo que impide hacer vida en el jardín o abrir las ventanas durante meses», apuntó Rita.

Después de haber enviado una ingente cantidad de escritos y documentos quejándose de la situación a las administraciones, «a día de hoy no ha cesado la agresión que venimos sufriendo por parte de esta subestación obsoleta que tiene más de cuarenta años y cuyo mal funcionamiento repercute en la salud de todos».

Escrito a la Fiscalía

Ante la falta de soluciones a esta situación que se perpetúa en el tiempo desde el año 2001 la familia Mayans Costa ha presentado un escrito ante la Fiscalía de Ibiza a fin de que, previas las diligencias que se consideren convenientes, «inste en su caso la acción penal frente a los que resulten responsables de esta situación».

En el escrito se especifican «la agresión acústica y la derivada de las emisiones de humos de las instalaciones de la subestación» y se adjuntan informes acústicos, realizados desde 2007, que «evidencian la superación de los niveles de recepción interior y exterior permitidos por la normativa con respecto a la vivienda».

Rita añade que la última sonometría realizada el pasado mes de julio «evidencia la superación de los niveles permitidos lo que hace que nuestra salud se haya deteriorado gravemente».

Por todas estas razones han procedido a presentar el escrito ante la Fiscalía de Ibiza, «a fin que se depuren, en su caso, las acciones penales que se puedan derivar y finalice la agresión que venimos sufriendo desde hace 18 años».

La familia se ha puesto en manos del letrado Antonio García, especialista en temas de contaminación acústica, quien apuntó en declaraciones a Radio Illa que la situación que vive esta familia «vulnera derechos fundamentales contemplados en la Constitución haciendo que la salud se vea afectada».

Según explicó el letrado, a partir de ahora la Fiscalía analizará toda la documentación presentada y estudiará si tomar medidas y depurar responsabilidades penales ante muchos años de padecimientos por parte de la familia, sin recibir respuestas ni acometerse actuaciones eficaces que lleven al cese de las molestias.

 

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