“El Principito” o la Torre de Babel

La Sala Municipal de Exposiciones alberga hasta el próximo 27 de abril una muestra de diferentes volúmenes del emblemático libro en diferentes idiomas y dialectos pertenecientes a las colecciones particulares de Maite Ferrer y Jordi Riera

Diferentes ejemplares de El Principito

“Lo esencial es invisibles a los ojos”, “los ritos son importantes”, “dibújame un cordero”.

Seguramente muchos de nuestros lectores conocerán estas y muchas otras frases porque habrán leído El Principito de jóvenes ya que el “pequeño libro”, como su personaje principal, obra del escritor y aviador francés  Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), está considerado un clásico universal de la literatura como lo demuestra el contenido de la exposición “El Petít Príncep” inaugurada esta semana en la Sala Municipal de Exposiciones de Sant Francesc Xavier.

Se trata de una propuesta diferente que se enmarca dentro de las actividades del mes del Libro en Formentera organizada por el Consell Insular y la Obra Cultural Balear.

Y es una propuesta diferente porque no es una muestra al uso sino que nos abre paso a una parte de la colección de ejemplares de esta obra literaria que la abogada Maite Ferrer y el filólogo Jordi Riera han recopilado por separado durante años a través de viajes por distintos países o por amistades que les traían un volumen del libro desde un país remoto y en la lengua del sitio visitado.

No olvidemos que El Principito, publicado por primera vez en 1943 un año antes de la muerte de su autor, ha vendido más de 200 millones de ejemplares y ha sido traducido a 300 idiomas entre lenguas y dialectos a lo largo y ancho de este mundo.

Un momento de la exposición

El origen de la colección

Maite Ferrer comentó a Formenteraavui que la idea de esta muestra surgió debido a la cantidad de ejemplares de la obra, en total unos 500 en distintos idiomas que poseen tanto Jordi Riera como ella. “En esta muestra solo exponemos setenta volúmenes en setenta traducciones entre idiomas y dialectos”, apuntó Ferrer.

“En el caso de Jordi la afición comenzó cuando estudiaba Filología en Barcelona y en el mío fue por casualidad ya que cuando viajo suelo visitar librerías y en todas, enseguida que lo ves, sabes que es El Principito aunque esté en otro idioma ya que la portada suele ser la misma”, destacó Maite.

Así Maite comenzó a adquirir ejemplares y la gente que viajaba con ella se hizo eco de una “supuesta afición de la que yo no era muy consciente y comenzaron a regalarme volúmenes que iban encontrando en sus viajes y en diferentes idiomas lo que se traduce en los 130 ejemplares diferentes que componen mi colección, nada comparable a los 370 que tiene Jordi”.

“El encanto de esta colección no es comprarlos por Internet sino que cuando tu o algún amigo viaja se haga con un ejemplar, o realizar intercambios con otros coleccionistas como sucede con el que tengo traducido al aranés que me mandó un chico de Brasil”, comentó la abogada.

Con respecto al libro, Maite Ferrer considera que no es uno de sus favoritos aunque reconoce que es un libro vivo y que según pasan los años se abre a relecturas “pero me llamó la atención la cantidad de ediciones y traducciones lo que te permite encontrarlo en cualquier librería alrededor del mundo”.

“Lo importante sería que gracias a la exposición la gente que lo ha leído hace años lo vuelva a leer y aquellos que no lo conozcan sientan curiosidad por leerlo”, destacó.

La “principesca” Torre de Babel

La exposición va acompañada con unos paneles explicativos redactados por Jordi Riera que nos sumergen en la biografía de Saint-Exupéry, las particularidades de su obra, así como detalles de las ediciones en los diferentes idiomas.

Y es que lo sorprendente de la colección expuesta es el hecho de la variedad de lenguas y dialectos que abarcan todos los continentes en ediciones publicadas entre los siglos XX y XXI.

Solo de España existen versiones en castellano, catalán, gallego, euskera, aranés, murciano, leonés, aragonés o alquerés.

Fuera de nuestras fronteras el abanico se expande de manera exponencial con traducciones a todos los idiomas europeos, así como bambara, chino en sus diferentes vertientes, laosiano, mandinga, taosí, mongol, persa, árabe, yidish, hebreo, birmano, toba/gom, mapuche, konkkani, rajasthani, hindi, punjalbi, arameo o tahitiano, entre otros, sin olvidar la “joya” de la exposición que es una cuidada edición de gran formato escrita en Braille.

En resumen una muestra que vale la pena visitar para comprobar que las buenas historias literarias no conocen de fronteras.

“Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas”. Antoine de Saint-Exupéry. El principito.

 

 

 

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