Un paseo para conocer la historia de Can Marroig

Josep Serra Colomar autor, junto a Agustí Yern Ribes, del libro "Can Marroig mite i realitat" publicado en 2005, realizó ayer en dicho enclave emblemático de la isla una visita guiada en la que participaron una veintena de personas

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Unas veinte personas participaron en la visita a la finca pública de Can Marroig
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Para un buen número de habitantes de Formentera la finca de Can Marroig es sinónimo de festejos varios, torradas entre familiares y amigos o paseos con las mascotas, sobre todo en los meses de temporada baja.

Y aunque son muchos los que conocen su historia no está de más recordarla y ese ha sido el objetivo del paseo guiado por el enclave, organizado ayer por la Direcció del Parc Natural de ses Salines d’Eivissa i Formentera, dependiente de la Conselleria de Medi Ambient, Agricultura i Pesca del Govern Balear.

El «cicerone» del encuentro gratuito en el que participaron unas veinte personas fue Josep Serra Colomar autor, junto a Agustí Yern Ribes, del libro «Can Marroig mite i realitat» editado en el año 2005 en el que se hace un repaso desde los orígenes históricos de la finca hasta el año 2004.

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Serra Colomar, licenciado en Lengua catalana, Literatura española, Sociología y Ciencias Políticas hizo un repaso de la historia del enclave en el paseo por las principales áreas de la finca que incluyen el acantilado y la torre de sa Pedrera, la zona agrícola que en su momento contó con recursos hídricos, viñedos, plantaciones de cereales y una amplia actividad ganadera ovina y porcina, así como una visita al centro de interpretación que se ubica en la conocida como casa de Can Marroig.

«Esta finca reunía recursos de piedra, pesca, bosque, ganadería y agricultura, esta última con 400.000 metros cuadrados de viña que permitía su exportación al por mayor a Eivissa y Mallorca desde 1880 hasta 1915, aproximadamente», apuntó Serra.

Visita a la casa de Can Marroig

Si nos remontamos en el tiempo, y tal y como explica Josep Serra,  esta finca fue en un principio propiedad de la Iglesia, luego con la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, pasó a manos de propietarios mallorquines con un destino de producción agrícola y ganadera. Después la finca pasó por otros empresarios tanto ibicencos como italianos con fines urbanísticos que no llegaron a buen puerto hasta que en 1996, con la colaboración de la Unión Europea en su compra, se transformó en una finca de titularidad pública por lo que con esta adquisición se anula la capacidad de construcción en el área.

Los participantes visitaron el centro de interpretación de la finca

Estado actual

Sobre el estado actual de la finca pública, según explica Josep Serra, la parte de la tierra que tiene posibilidades agrícolas sigue sin explotarse y en el caso de la casa y los corrales las modificaciones que se han hecho «son un auténtico desastre». Según Josep Serra Colomar durante la reforma de la edificación ni siquiera se respetó la fachada de la misma pasando por encima lo que establecía el PORN, se eliminó un aljibe que había en la casa y construyeron una enramada que no existía anteriormente. «Antes se podían ver 140 años de historia y esta posibilidad de ver la evolución desapareció con la reforma que se cargó todas las etapas constructivas», añadió.

Con respecto al futuro de esta finca pública Serra estima que «lo ideal sería cobrar por los fondeos y regular las boyas en sa Pedrera, también realizar un museo y crear una zona para preservar especies vegetales autóctonas como vides, cereales, tubérculos o higueras y recuperar además su función como zona de producción agrícola».

A pesar de su estado actual, Josep Serra se muestra optimista de cara al futuro y afirma que la finca pública de Can Marroig puede ser mucho más aprovechada.  «Can Marroig tiene un gran potencial pero todavía no se ha descubierto la forma de explotarlo», concluyó Josep Serra.

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