“Me gusta que mis joyas se vean bien porque son objetos de poder” Entrevista a Oriol “Uri” Calvet

Con carta de artesano desde 2012, Uri comercializa sus creaciones en la Fira Artesanal de la Mola y en el Mercat Artesà de Sant Ferran

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Oriol Calvet en su taller de Es Cap de Barbaria
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Oriol “Uri” Calvet (Barcelona, 1984) pertenece a una familia menorquina que iba siempre a Menorca de vacaciones mientras él de niño insistía que quería ir a Formentera “ya que me hacía ilusión visitar la isla más pequeña”.

Uri estudió dos carreras universitarias, Historia y Criminología, acabando esta última y, en 2007 a los 22 años, vino a trabajar la temporada a Formentera, alternando la cocina con la atención en paradas de artesanía como segundo vendedor. Eso lo introdujo en el mundillo de los artesanos que lo sorprendió y le despertó las ganas de estudiar un oficio.

Mientras decidía que actividad artesana desarrollar, después de la temporada partió a Sudamérica con gente que conoció en la isla lo que se convirtió en un viaje de 8 meses  en el que acercó a la escuela de Rubén, un joyero artesano del Cuzco peruano con el que realizó un curso de tres meses. “Este artesano era platero, trabajaba a la vieja usanza con herramientas y además engarzaba piedras, hacía cera perdida, esmaltes y cincelado continuando una saga familiar. Lo bueno de aprender con él fueron sus clases personalizadas que luego he echado de menos cuando posteriormente me apunté a distintos cursos en Barcelona”, apunta Uri.

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Finalmente encuentra lo que busca en las clases de Puig Barcelona, “perfeccionando la técnica y los acabados” y, a partir de ahí, inicia una carrera autodidacta en la que mezcla los conocimientos adquiridos para crear un estilo propio.

Inspiración formenterera

La inspiración a la hora de diseñar y crear su línea de joyas Uri la encuentra en el bosque de es Cap donde se sitúa su casa y taller, “y también hay otros muchos factores  que influyen a la hora de crear, como el estar bien con uno mismo, la tranquilidad que me aporta este lugar y la naturaleza de la isla que juega un papel fundamental ya que a veces se la valora menos de lo que se cree ya que ese color que tiene el mar no se encuentra en cualquier lado”.

Oriol muestra sus últimas creaciones para esta temporada

Esa tonalidad marina de Formentera es la más usada por el joyero en las piezas que trabaja, a través de oxidaciones y pátinas creadas por él en tonalidades azules y turquesas. Las joyas de Uri están trabajadas en plata y bronce dorado con engarces de piedras semipreciosas, como turquesa, cuarzo, malaquita, lápiz lázuli, coralinas o  piedra luna. “Soy amante de las piedras que compro en el mercado mundial de Jaipur en India”, destaca el artesano.

Con respecto a los modelos que crea señala que hace pendientes, pulseras y colgantes, pero más anillos porque le gustan mucho.  “Son piezas grandes porque me gusta que se vean, que con una joya te identifiques, porque para mí son objetos de poder. Ese es el significado que le doy a la joyería, porque sino sería ornamentar y punto. En cada pieza  se concentra mi creación, mi pensamiento, mi trabajo con las manos para plasmar el concepto de Formentera y que luego te identifiques con esa joya. Eso es lo que quiero conseguir”.

Oriol Calvet «Uri» en su puesto del mercado artesanal de la Mola

Desde 2012 Uri tiene carta de artesano y desde ese mismo año cuenta con parada en la Fira Artesanal de la Mola y en el Mercat Artesà de Sant Ferran. Su clientela es fiel entre catalanes, peninsulares, franceses e italianos, turistas de todas las edades que visitan cada año la isla. “La mayoría es gente muy educada que valora lo que hago y vienen a mi parada a ver cuales son las nuevas propuestas”.

Ur Joies

Por último, en relación a la situación de la actividad artesana en la isla Uri destaca el buen hacer y la calidad de los trabajos pese a los problemas de vivienda y de espacio para trabajar. “Es evidente que se necesita disponer de algún tipo de espacio común para trabajar, para hacer work shop y es en lo que se trabaja desde las asociaciones de artesanos. A esto se une el problema de la escasez de vivienda, algo a mejorar por parte de la administración ya que complica la vida en la isla y mucha gente se está yendo este año después de dos años de pandemia en los que no ha habido un cambio de chip”, concluye el artesano.

 

 

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