Medio Ambiente incrementa en un 50% los efectivos para controlar las serpientes en Formentera

La campaña contará con 2 técnicos entre dos y tres días por semana, 300 jaulas y un presupuesto de 42.000 euros

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Serpiente blanca capturada en Formentera / foto de archivo
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El conseller balear de Medio Ambiente y Territorio, Miquel Mir, y el director general de Espacios Naturales y Biodiversidad, Llorenç Mas, han presentado esta tarde la campaña de este año de captura de ofidios en Formentera que tiene por objetivo reducir la expansión de esta especie invasora en la isla, ya que supone el principal factor de amenaza para las poblaciones locales de lagartija.

Entre 2016 y 2020, el operativo del Consorcio de Recuperación de Fauna de las Islas Baleares (COFIB) ha capturado 2.848 ejemplares.

La campaña 2021 ya está en funcionamiento y prevé colocar 300 jaulas repartidas en 500 hectáreas de la zona de La Mola, que es donde se ha registrado la mayor presencia de serpientes los últimos años.

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Este año la partida destinada es de 42.000 euros y las tareas las llevará a cabo un técnico del COFIB quien contará con el apoyo de un segundo técnico de esta misma entidad que se desplazará a la isla dos o tres días a la semana.

A día de hoy hay 100 jaulas en funcionamiento y está previsto incrementar el número en las próximas semanas, de manera progresiva, hasta mediados de mayo, cuando todas las jaulas estarán colocadas y operativas, coincidiendo con el fin del período de hibernación de las serpientes.

Objetivo de la campaña

El objetivo de esta campaña es la reducción de la capacidad de expansión de la población de serpientes invasoras en la isla de Formentera desde el 2016, cuando se detectó la llegada de la especie Zamenis sacalaris, más conocida como a serpiente blanca. Esta especie se alimenta de lagartijas y pone en peligro su supervivencia.

El conseller Mir ha destacado que, «aunque la población de la Mola es la más controlada y estudiada, los objetivos deben seguir siendo ambiciosos. «Cuando en sólo cinco años se han capturado casi 3.000 ejemplares, y aun así, aunque siga existiendo, hace pensar que vamos por buen camino y hace que nos marquemos objetivos más ambiciosos para erradicar la principal amenaza de esta especie protegida».

El proyecto cuenta con el apoyo de las ayudas PDR que gestiona el Fondo de Garantía Agraria y Pesquera de las Islas Baleares (FOGAIBA).

Así durante el 2020 se capturaron en Formentera 521 serpientes, con 220 jaulas. Aunque la tendencia desde el 2017 hasta el 2019 fue a la baja, en 2020 se registró un incremento de capturas, que puede deberse a un buen año de reclutamiento de ofidios, a la meteorología favorable o una mayor supervivencia de los ratones que funcionan como señuelos. En todo caso los resultados de este año servirán para poner en contexto las capturas del año pasado.

Cabe destacar que la lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis) es uno de los dos reptiles endémicos de las Islas Baleares, y por tanto, su conservación es de máxima relevancia.

Campaña contra el Carpobrotus

En el acto también se ha presentado la campaña de control de la especie vegetal Carpobrotus, conocida como patata frita, extendida a buena parte de la costa de Formentera.

La campaña durará cuatro años y se destinarán 141.500 euros. Aparte de eliminar la planta con personal especializado, se realizará una cartografía precisa con fichas de campo para anotar ubicación, cantidad de planta, tipo de sustrato y fotografías.

El plan prevé también realizar campañas de divulgación entre los residentes. Hay que recordar que aunque no está prohibida la posesión de la planta, siempre que los ejemplares no se propaguen fuera de estos espacios, son los propietarios los que deben poner los medios necesarios para evitar que la planta no huya hacia el medio natural.

Asimismo el Servicio de Protección de Especies facilitará gratuitamente planta autóctona a los propietarios de jardines con Carpobrotus con el fin de alentarlos a sustituir la planta invasora por una autóctona y se realizarán campañas de vigilancia y seguimiento en zonas donde la planta ha sido eliminada para prevenir cualquier rebrote.

La llamada patata frita o bálsamo (Carpobrotus sp.) es originaria de Sudáfrica pero, fruto del comercio, llegaron a las Islas Baleares donde, rápidamente, alcanzaron un papel preponderante como planta ornamental.

 

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