«En la alimentación infantil tiene que primar el sentido común», Entrevista a Lydia Micó

La dietista y nutricionista, graduada por la Universidad de Valencia, ofreció una charla en el Centre de Día titulada "Aprèn a planificar el teu menú saludable" enmarcada dentro del ciclo Grup de suport familiar impulsado por la Conselleria de Bienestar Social de Formentera  y que contó con la asistencia de veinte familias por lo que no se descarta programar nuevos encuentros debido a la buena acogida de esta iniciativa

Lydia Micó

En estas charlas el hilo conductor es el menú infantil saludable, ¿no es así?

Sí, pero teniendo en cuenta que los niños no tienen que comer de forma muy diferente a los adultos por lo que ofrecemos unas pautas para elaborar un menú saludable que sirva para grandes y pequeños.

¿Cuáles son los parámetros básicos y saludables a tener en cuenta a la hora de diseñar estos menús?

Lo principal es que la alimentación tenga una base de origen vegetal como verduras, hortalizas, frutas y legumbres e intentar evitar los productos procesados como la bollería industrial. Tenemos que comer alimentos, no productos.

Calidad versus cantidad…

Así es. Dentro de la alimentación saludable hay un ítem importante que es que esta debe ser completa y cubrir las necesidades energéticas, sobre todo en el caso de los niños que están en período de crecimiento y necesitan un valor calórico pero no de cualquier tipo de calorías. Estas deben ser de muy buena calidad y no de las denominadas «vacías» que no aportan nada en su desarrollo.

Cuando hablamos de cantidad versus calidad, las familias deben centrarse en la calidad de lo que van a ofrecer ya que en materia de cantidad los pequeños se autoregulan.

Aquello de que lo que no has comido ahora lo vas a comer en la cena no funciona. La comida se ofrece y si no la quiere comer y le das una alternativa que le guste más entras en un chantaje por eso la conducta es decir «esto es lo que hay» y si se niega no pasa nada.

El placer está en los pequeños bocados, en saborear algo rico sin necesidad de atiborrar ya que el gusto está en el primer bocado y luego se pierde esa intensidad. Tenemos que quedarnos satisfechos y bien.

¿Cómo se planifican los menús diarios?

Siguiendo la base que hemos comentado, el plato se puede acompañar de cereales integrales y una parte de proteínas de calidad como carnes, pescados o huevos.

Verduras

En lo referente a la calidad de un producto alimenticio esta está reñida con el precio del mismo, la mayoría de las veces fuera del alcance económico de muchas familias…

Si priorizamos el consumo de vegetales la cesta no es tan cara como lo sería si enfatizamos en los cárnicos. Lo ideal es organizarse, hacer una compra equilibrada y dedicar una mañana o una tarde para preparar una base que nos pueda servir para elaborar distintos platos durante la semana. Una cultura de aprovechamiento y reciclaje.

En estos talleres hacemos hincapié, en primer lugar, en lo que no es una dieta saludable y en lo que sí lo es. También explicamos lo que la industria alimentaria nos quiere vender; que los nutrientes son más importantes que los alimentos, ofreciéndonos productos «enriquecidos» que son un sin sentido.

Asimismo y conocedores de que la ingesta de verdura y fruta suele ser más problemática a la hora de ofrecerlas a los niños damos algunas recetas para que la tarea sea más fácil.

¿Cuáles son las consecuencias de una dieta desequilibrada en un menor?

Problemas nutricionales que pueden derivar en obesidad y todas las enfermedades que son consecuencia de esto como por ejemplo la diabetes tipo 2 derivada del sobrepeso.

Asimismo el problema de las caries o las patologías digestivas derivadas de una alimentación no saludable. Además es fundamental la actividad física y el jugar en contacto con la naturaleza. Formentera da todo el marco para realizar este tipo de actividades y para que los niños disfruten.

¿Y qué pasa con la leche?

La leche no es imprescindible para la dieta infantil. Productos como garbanzos, sésamo, brócoli o almendras, entre otros, nos ofrecen el calcio que necesitamos, por lo tanto, la leche ya no está en el «top ten». Y si a la leche le agregamos «polvos de chocolate», mejor es no tomar nada.

En una dieta equilibrada y saludable lo que debe primar es el sentido común.

 

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