Más de un siglo de actividad económica en la Mola

Juan Mayans "Juanito" recogerá el Premio Sant Jaume 2018 en reconocimiento a un  emprendimiento comercial de carácter familiar

Juan Mayans "Juanito" recogerá el Premio Sant Jaume 2018

– En primer lugar, enhorabuena!

Muchas gracias.

– ¿Cómo recibiste la noticia?

Bueno vinieron el presidente Jaume Ferrer y otros componentes de su equipo a darnos la noticia. Nosotros no sabíamos nada y nos quedamos muy sorprendidos y agradecidos.

– En el pleno se destacó este premio como un reconocimiento al emprendimiento comercial con un siglo de trayectoria. ¿Cómo empezó todo?

El negocio lo comenzó mi abuelo, José Mayans Ferrer, en una época en la que los transportes en y con Formentera eran escasos. Él empezó con un llaut a vela que se desplazaba de la cala de Estufador a Eivissa varias veces en invierno y verano pero siempre dependiendo del tiempo. Este comercio consistía en llevar productos de Formentera a Eivissa y volver con otros que aquí no teníamos.

Todos los productos se desembarcaban en la cala y luego se subían a la Mola a lomo de dos burras. De todo esto estamos hablando de hace más de cien años.

– ¿Qué tipos de productos se comercializaban?

Nosotros llevábamos grano, carbón, huevos y quesos. Mi abuelo pagaba la contribución de tres o cuatro de las fincas de la Mola con carbón o corderos para que te des cuenta del nivel de miseria.

Y de Eivissa se traía aceite, arroz, boniatos, patatas y harina que era lo que necesitaba la gente para comer. Luego esos productos se vendían en la tienda aquí en la Mola, la más antigua de Formentera.

Además hacíamos pan y vendíamos carne de cordero, un producto que solo se podía permitir alguna gente en ocasiones especiales ya que semanalmente la compra familiar incluía entre cien y doscientos gramos de carne.

– ¿Cómo era la alimentación básica en esa época?

Era de subsistencia. Mi abuelo salía a pescar como otros vecinos y luego vendía el producto conseguido en la tienda y también lo llevaba a Eivissa.

Una vez me contó que habían pescado doce meros y que los llevaban amarrados fuera de la barca y, cuando llegaron a Eivissa varios habían muerto en la travesía. Los muertos se los pagaron a peseta y los vivos a cinco reales, una gran diferencia, (sonríe).

Juan Mayans junto a su establecimiento comercial en la Mola

– La tienda sigue siendo un referente en la Mola…

Sí y la seguimos manteniendo con la ayuda de mi mujer y mi hermana que son las que más se han encargado del negocio ya que yo me he dedicado a la mar como pescador profesional durante más de 30 años. Eso me permitió abrir un bar y construir unos apartamentos.

También hicimos pan durante más de diez años, dos veces por semana. Eran panes que pesaban más de tres kilos y que hacíamos en el horno de la casa.

Era un trabajo muy duro y poco rentable, aunque si los volviera a hacer me los quitarían de las manos (sonríe).

– ¿Y como surgió lo del Mercadillo de la Mola?

Can Pep Xomeu era la única casa en la que se podía comer y dormir en la Mola ya que teníamos seis habitaciones. En esa época vino el boom de los hippies, que en realidad eran jóvenes la mayoría norteamericanos, que escapaban de ser alistados para la guerra de Vietman y que sus padres los mantenían enviándoles dinero. Jamás tuvimos ningún problema con ellos y si algún mes no podían pagar les esperábamos hasta que llegaba el cheque de la familia. Eso duró dos o tres años.

Más tarde empezamos con el mercado. Recuerdo que unas siete personas se acercaron a nosotros, entre ellos Enric Majoral, Eva, Gabrielet y Julio, que hacía bolsos, y yo les alquilaba el terreno para que vendieran sus artesanías.

Empezaron los domingos con un pequeño mercado y esta idea primera fue sumando y yo me hice cargo de la organización para que no hubiera problemas y ya se suman más de treinta años de una actividad económica que beneficia a mucha gente y que es un reclamo turístico consolidado y que también, los días de mercado (miércoles y domingo), beneficia a los comercios tanto de la Mola como a los que están en es Caló.

Ahora el que se hace cargo es mi hijo Javier que está más al día que yo mientras yo me voy a pescar.

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