Ocho comercios de Formentera han recibido el distintivo Emblemàtics de las Islas Baleares

Los establecimientos que han recibido esta distinción han sido Can Forn, Forn Can Jeróni, Forn Can Manolo, Forn Sant Ferran, Librería Tur Ferrer, Macramé, sa Farinera y Teixits J. Marí Serra

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Emblemàtics balears
Can Forn
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El Consell Insular de Formentera y la Agencia de Desarrollo Regional de las Islas Baleares (ADRBalears), han entregado este viernes de las placas del proyecto Emblemàtics de las Islas Baleares a ocho establecimientos de Formentera, una iniciativa destinada a reconocer, proteger y dar visibilidad a los comercios de proximidad con una trayectoria especialmente vinculada a la historia y la identidad.

Los establecimientos que han recibido esta distinción han sido Can Forn, Forn Can Jeróni, Forn Can Manolo, Forn Sant Ferran, Librería Tur Ferrer, Macramé, sa Farinera y Teixits J. Marí Serra.

La gerente de ADRBalears, Silvia Delgado, y el conseller de Turismo, Comercio, Innovación y Vivienda del Consell Insular de Formentera, Artal Mayans, han visitado cada uno de los negocios para entregar las placas y compartir el reconocimiento con las personas y familias que los han mantenido vivos a lo largo de los años.

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El proyecto Emblemàtics de las Islas Baleares, impulsado por ADRBalears de la Conselleria balear de Empresa, Autónomos y Energía, con la colaboración de las administraciones locales, pone en valor establecimientos que destacan por su arraigo, su trayectoria histórica y el patrimonio material o inmaterial que conservan. El objetivo es preservar y dar a conocer un comercio de proximidad que, más allá de su actividad económica, contribuye a explicar la singularidad y evolución de cada pueblo.

En el caso de Formentera, detrás de estas ocho placas hay décadas de trabajo, relevos generacionales, oficios que se han mantenido vivos y familias que han crecido al tiempo que lo hacía la isla. Son comercios que han sido testigos de la transformación de Formentera y que siguen formando parte de su vida cotidiana.

Ocho comercios, ocho historias de Formentera

Can Forn abrió en 1958 de la mano de Antoni Marí Escandell, Toni Forn. Era una tienda de comestibles donde se podía encontrar prácticamente todo lo que hacía falta para la vida cotidiana: trigo, almendras, algarrobas, carbón, huevos o los primeros fogones de aceite que llegaron a la isla. En una Formentera donde los recursos eran escasos, muchas familias compraban a crédito y la cuenta quedaba anotada en una libreta hasta que cobraban el jornal del campo o de ses Salines. Hoy, décadas después, Can Forn sigue siendo un comercio familiar y uno de los establecimientos más reconocibles de Sant Francesc.

La historia de Forn Can Jeroni aún empezó antes. Josep Tur Serra, Pep Jeroni, lo fundó en 1920 y elaboraba pan y tortas con productos de la isla. Más de un siglo después, el horno sigue manteniendo viva una forma de hacer que ha pasado de generación en generación, con el pan payés de masa madre, el flaó, las orelletes y las tortas como parte de una tradición que forma parte también de la memoria gustativa de Formentera.

Forn Can Manolo abrió en 1953, aunque la tradición panadera de la familia se remonta a un horno de piedra construido décadas antes. Los primeros años no fueron fáciles: en muchas casas todavía se hacía el pan y la posguerra marcaba la vida de la isla. Con la llegada del turismo, el horno se transformó y modernizó para dar respuesta a una Formentera que también cambiaba. Tras la jubilación de Manolo, el negocio pasó a su hijo, Josep Cardona Verdera, tercera generación de su familia. Desde 2017, el horno está alquilado al panadero Pedro Martínez Álvarez, que le ha dado un nuevo impulso comercial y productivo, manteniendo al mismo tiempo la tradición y el oficio que han caracterizado Can Manolo durante décadas.

El Forn Sant Ferran empezó a hacer pan el 25 de mayo de 1964 y desde ese día no ha dejado de funcionar. Sus primeros panes se amasaban a mano y se cocían en un pequeño horno alimentado con leña de pino. Con los años llegaron las máquinas, los nuevos hornos y una demanda cada vez mayor, pero detrás de todas estas transformaciones sigue habiendo la misma esencia: la de un horno de pueblo que ha acompañado a varias generaciones.

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Llibreria Tur Ferrer

En 1960, Antoni Tur Ferrer, Toni Xica, abrió una pequeña tienda en Sant Francesc donde se vendían libros, prensa y material de papelería. Era la primera librería de Formentera. Más de sesenta años después, la Llibrería Tur Ferrer sigue en manos de la misma familia. Después de Toni llegaron sus hijas, Pepita y Carme, y hoy trabaja también la tercera generación. Miles de libros, cuadernos, periódicos y material escolar han pasado durante décadas por sus mostradores, acompañando también la vida cultural y educativa de la isla.

La historia de Macramé empezó en 1968 con Rita Ferrer Suñer y su hija Esperanza Ferrer, que abrieron Confecciones Ferrer, una de las primeras tiendas de ropa de la isla. Madre e hija empezaron también a elaborar piezas artesanales con lana de Formentera y gasa blanca de algodón, quedando vinculadas a los primeros años de la moda Adlib.

Hoy es Anabel Costa, tercera generación de la familia, quien sigue ese legado. Todavía se hacen piezas con los materiales y procesos de siempre, y durante el invierno varias mujeres de la isla siguen confeccionando jerséis, chales, ponchos y chaquetas que después se venden en verano. Esperanza, como había hecho antes su madre, sigue pasando por la tienda y viendo cómo esa historia que empezó hace casi sesenta años sigue adelante.

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Sa Farinera

Sa Farinera es otra de estas ventanas abiertas en la Formentera de antes. Empezó en 1957 y durante décadas las familias pagesas llevaban el grano para que fuera molido y convertido en harina, tanto para hacer pan como para alimentar a los animales. Al lado del molino había, y todavía hay, una pequeña tienda donde se vendían semillas, herramientas y todo lo necesario para trabajar el campo. Aún se conservan las anillas donde antiguamente se amarraban los animales de los carros y el molino sigue trabajando con la misma muela de sus inicios. Son pequeños detalles que explican mejor que cualquier libro cómo era la vida cotidiana de otra Formentera.

Y Teixits J. Marí Serra, abierto en 1953 por Josep Marí de Can Pep Antonina, fue la primera tienda de Formentera dedicada a los tejidos y a la confección. Su historia está también ligada al trabajo de muchas mujeres de la isla que elaboraban por encargo jerséis de lana, bordados, pañuelos y otras prendas, contribuyendo así a incorporarlas al mundo laboral. Con la llegada del turismo, el comercio vistió también aquella nueva Formentera, confeccionando ropa de estética hippy y proveyendo de material a los primeros establecimientos turísticos. Hoy es su hija Catalina quien sigue al frente del negocio.

Una memoria que sigue viva

Detrás de estos ocho establecimientos hay mucho más que fechas. Hay familias, madrugadas ante un horno, libretas con cuentas pendientes, mujeres cosiendo durante el invierno, sacos de grano llegando a un molino, libros que han pasado de padres a hijos y generaciones enteras atendiendo detrás de un mismo mostrador.

Sus historias cuentan también la evolución de Formentera: la sociedad campesina y marinera, los años difíciles de la posguerra, la llegada de los primeros hippies, el desarrollo del turismo y la transformación económica y social de la isla.

Y, a pesar de todos estos cambios, estos comercios han sabido adaptarse sin perder el vínculo con el lugar de donde nacieron ni esa manera cercana de entender el comercio que hace que muchas personas todavía entren por la puerta y sean recibidas por su nombre.

La historia, las fotografías, la ubicación y los datos de contacto de cada uno de los establecimientos distinguidos se pueden consultar en la web de Emblemàtics de las Islas Baleares, donde también se pueden descubrir los comercios reconocidos en el resto de islas.

Con este reconocimiento, el Consell Insular de Formentera y ADRBalears han querido dar las gracias a todas las personas que durante décadas han levantado cada mañana la persiana de estos negocios y han contribuido a mantener vivo un comercio de proximidad con nombre, apellidos e historia propia.

Porque una parte de la historia de Formentera no sólo se encuentra en los libros o archivos. También sigue viva tras los mostradores de sus comercios.

 

 

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