La comercialización de vino de calidad de las Islas Baleares se mantiene por encima de los 50.000 hectolitros en 2025, en un contexto de descenso del consumo estatal y europeo

El mercado interno crece y representa ya más del 82 % de las ventas totales

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Vendimia en Formentera
Viña de Formentera / imagen de archivo
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La comercialización de vino con marca de calidad de las Islas Baleares se ha situado, en 2025, en 50.025 hectolitros, lo que supone una disminución del 4,6% respecto a 2024, según los datos publicados por la Conselleria balear de Agricultura, Pesca y Medio Natural, mediante la Dirección General de Calidad Agroalimentaria y Producto Local.

Hay que tener en cuenta que la producción de vino de la añada 2024 fue relativamente baja en comparación con otros años, aspecto que condiciona la disponibilidad de vino para su comercialización durante 2025. En este contexto, el sector ha mantenido una buena capacidad de venta, ya que se ha comercializado cerca del 94% del vino producido en 2024, un ratio superior.

Este volumen corresponde a los vinos amparados por las denominaciones de origen protegidas Binissalem y Pla i Llevant, así como a los vinos con indicación geográfica Vino de la Tierra Mallorca, Vino de la Tierra Isla de Menorca, Vino de la Tierra Ibiza, Vino de la Tierra Formentera, Vino de la Tierra Sierra de Tramuntana y Vino de la Tierra Islas Baleares.

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El director general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local, Joan Llabrés, ha destacado que «los datos de comercialización de 2025 deben interpretarse dentro de un contexto internacional marcado por la bajada del consumo de vino, que afecta a la mayoría de regiones productoras e incrementa la competencia en los mercados». En este sentido, ha remarcado que «a pesar de la disminución del volumen total comercializado, el sector mantiene una buena capacidad de venta, destacando positivamente la subida que se observa en el mercado interno».

En relación con los mercados, las ventas en el mercado interno han crecido un 1,9 % -se ha pasado de 40.393 hectolitros a 41.145 hectolitros- y representan ya el 82,2 % del total de la comercialización. Por el contrario, las ventas en el resto de España han disminuido un 49,9%, mientras que las exportaciones a terceros países han descendido un 19,6%.

Con respecto a los tipos de vino, la comercialización de vino tinto ha disminuido un 8,7%, mientras que el vino blanco ha registrado una ligera bajada del 3,4%. En cambio, las ventas de vino rosado han aumentado un 2,4%, confirmando la tendencia de crecimiento de este tipo de producto en los últimos años.

Pese a la reducción del volumen comercializado, el valor económico del sector se ha mantenido prácticamente estable, con una ligera bajada del 1,4%, hasta los 42.073.174 euros. Este comportamiento se explica por el incremento del valor medio del vino comercializado —de 8,2 euros por litro en 2024 a 8,4 euros en 2025—, lo que evidencia una progresiva valorización del producto. Llabrés también ha subrayado que «el mercado interno sigue siendo el principal motor del sector vitivinícola de las Islas Baleares, con más del 82% de las ventas totales».

En referencia a la distribución territorial, Mallorca sigue concentrando cerca del 90% de la comercialización total, con una disminución global de aproximadamente el 5%. En cambio, Menorca registra un aumento del 8,7%, impulsado por la entrada en producción de nuevas plantaciones y por la incorporación de nuevas variedades autorizadas recientemente.

En el caso de Formentera, el incremento de la comercialización se explica por la salida al mercado de stocks acumulados de añadas anteriores. En Eivissa, la ligera disminución de las ventas se relaciona con la menor producción de la añada anterior, aunque destaca el aumento de las exportaciones.

Datos comercialización de DO e IGP

En lo relativo a la comercialización por figuras de calidad, las denominaciones de origen han registrado una disminución global del 11,7 % y han pasado de 15.309 hectolitros comercializados en 2024 a 13.516 en 2025. En concreto, la DO Binissalem ha comercializado 5.133 hectolitros, un 1 registrado 8.383 hectolitros, con una reducción del 10,2%.

En el sector de los vinos de la tierra, el volumen total de comercialización ha sido de 36.509 hectolitros, lo que representa una disminución más moderada, del 1,7% respecto a 2024. Dentro de este grupo, Vino de la Tierra Mallorca continúa concentrando la mayor parte de las ventas con 30.293 hectolitros, con una ligera bajada de la tierra. Sin embargo, cabe destacar una subida del 9,1% de comercialización en el mercado interno.

En cambio, Vino de la Tierra Isla de Menorca ha registrado un incremento del 8,7%, hasta los 1.804 hectolitros, mientras que Vino de la Tierra de Formentera ha experimentado el crecimiento más destacado, con 272 hectolitros comercializados, un 80,1% más que el año anterior. Por el contrario, Vino de la Tierra Ibiza ha comercializado 965 hectolitros, con una disminución del 12,3%, y Vino de la Tierra Islas Baleares ha registrado una bajada del 6,5%, hasta los 3.019 hectolitros. También se ha reducido la comercialización de Vino de la Tierra Serra de Tramuntana, con 156 hectolitros, un 15,2% menos.

En conjunto, el volumen total de vino de calidad comercializado en las Islas Baleares ha pasado de 52.449 hectolitros en 2024 a 50.025 hectolitros en 2025, lo que representa una disminución global del 4,6%.

Este comportamiento se enmarca dentro de una tendencia generalizada de descenso del consumo de vino, tanto a nivel estatal como europeo. En España, según datos del sistema INFOVI, el consumo nacional ha registrado una caída interanual del 6,3% en enero de 2026, situándose en 9,25 millones de hectolitros, una reducción más acusada que la registrada en las Islas Baleares. En el ámbito europeo, las previsiones de la Comisión Europea indican que el consumo de vino en la Unión Europea podría disminuir cerca de un 9% hasta 2035, debido a cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre la población joven, y una moderación en el consumo de alcohol.

Esta comparativa evidencia que, pese a la bajada del 4,6% en las Islas Baleares, el sector local mantiene una resiliencia relativa y se sitúa por debajo de la disminución registrada a nivel nacional, en un contexto europeo de caídas similares o superiores.

 

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