Fernando Bayón Iglesias hace un balance muy positivo de su primer año como párroco en Formentera

Al frente de las parroquias de Sant Francesc y el Pilar de la Mola destaca la implicación de buena parte de la juventud de la isla en numerosas actividades a través de asociaciones y comisiones de fiestas

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Mosen Fernando
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A sus 25 años de edad, Fernando “Nando” Bayón Iglesias (Ibiza, 1997) ha cumplido su primer año al frente de las parroquias de Sant Francesc y el Pilar de la Mola en Formentera, un encargo del obispo de Ibiza y Formentera, Vicent Ribas Prats, y en sustitución del anterior párroco, Miguel Ángel Riera.

Ordenado sacerdote el 2 de octubre de 2021, días después le fue comunicado su nombramiento en Formentera. “Me había hecho una primera idea de que mi destino podía ser Formentera pero por otro lado pensé que recién ordenado no me iban a dar dos parroquias. Finalmente fue así y cuando el obispo me lo comunicó acepté sin ninguna duda”, apunta mosén.

La menor de las Pitiusas no era territorio desconocido para el nuevo sacerdote ya que tiene muchos amigos en la isla a los que fue conociendo en los encuentros juveniles de es Cubells y en otras actividades, por lo que su llegada a Formentera como párroco la califica como “algo normal”. “Después de haber estado catorce años con un párroco de una fuerza arrolladora como Miguel Ángel, la acogida que recibí por parte de Formentera ha sido muy buena. Me he ido adaptando a todo lo que ofrecían las parroquias y sobre todo disfruto de esta mi primera experiencia como sacerdote, de las actividades, de las fiestas patronales, en un lugar como Formentera que te permite ver todo el engranaje de trabajo que se genera y donde tienes ese contacto directo con la gente en la calle”, señala.

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Mosen Fernando en la iglesia de Sant Francesc

Para el párroco es fundamental en esta primera etapa en la isla el “ir poco a poco, manteniendo lo que tenemos y haciéndolo crecer” y destaca además las ganas y la fuerza de los jóvenes de la isla. “Tenemos el grupo de Reis Mags, los de Sa Raval des Pa i Oli que se han vuelto a juntar, los que participan en la catequesis, en el movimiento juvenil y en otras actividades por lo que al final estoy rodeado de gente joven, de estudiantes y profesores, lo que me obliga a sacar tiempo para estar con los mayores por eso los sábados intento pasar un rato con ellos en la Casa del Poble de la Mola para charlar o jugar una partida a las cartas. Ellos son los que más nos tienen que aportar por lo que debemos cuidarlos y escucharlos ya que son la voz de la experiencia”.

 

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