Una experiencia inolvidable

11 peregrinos de Formentera realizaron los 144 kilómetros del tramo final del Camino de Santiago

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Foto: Miquel Àngel Riera
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Desde Triacastela (Lugo) hasta la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, median 144 kilómetros. Este tramo del denominado «camino francés», fue el elegido este mes de agosto por los 11 peregrinos de Formentera entre ellos 7 jóvenes de la isla de 15 años de edad que este año tomaron el sacramento de la Confirmación.

Foto: Miquel Àngel Riera

Según explicó a Formenteraavui el párroco de la isla, Miguel Ángel Riera, quien también participó en la caminata, los casi 150 kilómetros se hicieron por etapas. «El trayecto lo hicimos en etapas de entre 20 y 24 kilómetros diarios para adaptarnos al ritmo de cada uno de los participantes», señaló Riera. Dicha experiencia explicó mosén fue muy «gratificante» tanto para los chavales como para los adultos.

Foto: Miquel Àngel Riera

Esta ha sido la tercera vez que jóvenes de la isla transitan por la ruta jacobea en los siete años que Riera lleva al frente de las parroquias de la isla. «Suelo proponerla cada año y cuando se tercia y los jóvenes se entusiasman la realizamos», apuntó Riera.

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En cuanto a logística, este año reservaron plazas con antelación en albergues privados e hicieron amigos durante el recorrido.»En uno de los albergues coincidimos con dos chicas francesas y un chaval catalán a los que fuimos encontrando a lo largo del recorrido y se generó un vínculo de amistad y compañerismo que es parte del espíritu del camino», remarcó.

Foto: Miquel Àngel Riera

El párroco destacó además que durante la travesía se encontraron con muchos peregrinos provenientes de Corea del Sur y de Italia, lo que motivó un intercambio de impresiones entre los jóvenes con personas de otros países.

 

 

Foto: Miquel Àngel Riera

Crecimiento en lo humano

Como anécdota a destacar, en uno de los pueblos de la ruta, una señora les preguntó a los chavales si le podían hacer un favor, y éste no era otro que el de rezar por un chico llamado David, fallecido en un accidente, cuando llegaran a Santiago y en agradecimiento a las oraciones en su memoria, les regaló tres de las tradicionales conchas que representan el emblema de los peregrinos.

Foto: Miquel Àngel Riera

Para mosén Riera estos viajes son necesarios para crecer espiritual y humanamente. «Sirven para darte cuenta de la cantidad de cosas que te sobran en la mochila durante la vida diaria, el esfuerzo que significa el camino y el compartir con la gente que te vas encontrando», apuntó el párroco.

Foto: Miquel Àngel Riera

 

Miguel Ángel Riera destacó, dentro de los recuerdos, que cuando llegaron a la Plaza del Obradoiro, en Santiago, estaba una periodista de Cuatro transmitiendo frente a la catedral  y los chavales desplegaron la bandera de Formentera detrás de ella para reivindicar el paso de la isla por el camino. En cuanto a los «gritos de guerra», por si alguno se rezagaba en el camino, estos eran términos muy locales como «xulla» que asombraba a los peregrinos de Corea, aunque este sonido no lo relacionaban con ninguno de su idioma.

Los viajes no se acaban ya que durante los primeros días de septiembre los jóvenes participarán en un campamento en es Cubells (Eivissa) donde, como cada año, compartirán experiencias con otros jóvenes pitiusos.

 

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