Barcas, mar, luces y contrastes

La muestra de la pintora Caro Atucha se puede visitar hasta final de mes en el hotel es Marès de Sant Francesc

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Caro Atucha junto a uno de sus cuadros
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A Caro Atucha, (Uruguay, 6 de enero de 1965), la vocación por la pintura la «pilló» en su infancia que transcurrió en el campo de Uruguay. «Dibujaba y pintaba figuras de caballos a la hora de la siesta», recordó.

Los barcos son los protagonistas de la exposición

A los veinte años y en Buenos Aires, ganó una beca para estudiar con el maestro Juan Pablo Renzi en el prestigioso Centro Cultural Recoleta durante un año. «Él me decía, cuando le preguntaba sobre alguna técnica: tú pinta, y le hice caso», explicó Atucha. La vida llevó a Caro a vivir en diversos sitios como Brasil, Uruguay y la Patagonia argentina hasta que, a finales de los ochenta, se trasladó a España, en concreto a Formentera. «En esa época me dediqué a hacer decorados para discotecas como Space y sobre todo a transformar locales, bares y restaurantes, sin dejar de producir cuadros que también tenía a la venta, así como a pintar bajo el mar provista de bombonas de oxígeno», apuntó.

 

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Caro Atucha fue madre de su hija Cata siendo ella muy joven y repitió maternidad hace catorce años con su hijo Juan Sol. «Además soy abuela de los hijos de mi hija y durante un tiempo esta nueva faceta cambió mi vida por lo que hace un año decidí, ya que todos están crecidos y saben lo que tienen que hacer, destinar un espacio de la casa para poder estar sola, disfrutar y volver a dedicarme de lleno a la pintura, tarea que nunca he abandonado», comentó.

Barcas, reflejos de mar y mucha paz

El resultado de ese encierro voluntario, que abarcó los meses de otoño e invierno pasados, se refleja en la muestra que presenta durante este mes de junio en el Hotel es Marès de Sant Francesc, con quince cuadros en diferentes formatos.

Acostumbrados a su pintura más onírica en la que las sirenas y los fondos marinos eran los protagonistas principales, junto a una paleta de colores fuertes; esta vez Caro Atucha cambia de registro y presenta una obra al óleo sobre tela más serena en la que las embarcaciones típicas de la isla son las protagonistas en tonalidades blancas, azules y turquesas.

 

 

 

 

 

 

La mayoría de los bocetos de estos cuadros fueron realizados con luz de luna y de atardeceres y amaneceres en el Estany des Peix: «cuando las brumas y la salida o puesta del sol crean contrastes y reflejos que cautivan», señaló la pintora.

El resultado se traduce en una serie sin títulos, en la que las barcas, las casetes varador y los reflejos del agua son elementos clave. «Son pinceladas suaves, largas, relajadas y que reflejan lo que se siente cuando contemplamos en invierno la naturaleza que nos rodea; paz y quietud», señaló la artista quien está estudiando participar en diversas muestras a las que la han convocado tanto en Eivissa como en Punta del Este, Uruguay.

La nueva propuesta pictórica de Caro Atucha  no deja indiferente y se puede visitar, hasta final de mes, en el Hotel Es Marès de Sant Francesc.

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