A por el control y conservación de las praderas de posidonia

El biólogo Manu San Félix y el experto Vicente Tasso de la consultora Oceansnell, han iniciado esta semana las labores de cartografía digital de las praderas en los fondos marinos de Formentera

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Manu San Félix delante de Vellmarí
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San Félix y Tasso se preparan para la expedición

A primera hora de ayer se ultimaba, en la sede del centro Vellmarí en la Savina, la logística que permitiría al biólogo marino Manu San Félix y al experto de la consultora medioambiental Oceansnell, Vicente Tasso, realizar la primera de las «expediciones» programadas para llevar a cabo un mapa digitalizado de las praderas de posidonia oceánica de Formentera.

Según explicó San Félix a la consulta de Formenteraavui este proyecto, «Posidonia MAPS», nació en 2012 entre Vellmarí y Oceansnell, con una pequeña prospección en tres sectores del Parc Natural para compararla con los estudios que se habían hecho en 2008 dentro del proyecto LIFE Posidonia. «Hoy lo que vamos a hacer es cartografiar el sector noroeste de la isla, una zona que queremos finalizar cuanto antes ya que es la que tiene mayor presión de fondeo en ses Illetes, Espalmador y Racó de s’Oli», explicó el biólogo.

Con respecto al protocolo a seguir durante esta aventura cartográfica, San Félix, comentó que las tareas se centrarán en «peinar la zona por tramos» y escanear, por medio de un sonar, todo el fondo marino de las áreas antes citadas con el objetivo de elaborar un mapa de las zonas  protegidas. «Iremos desde el inicio superficial de la pradera y hasta la zona más profunda», especificó el biólogo quien apuntó además que los enclaves que manifestarán más dificultad a la hora de realizar el estudio son aquellos que se encuentran en la denominada «cota cero», como es el caso de Racó de s’Oli o la bocana de s’Estany des Peix.

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Vicente Tasso prepara el sonar para realizar el escaneo de la posidonia

Una vez capturado el material, los datos obtenidos se procesarán a través de un software específico que corregirá el «posicionamiento cartográfico». Con respecto a este punto, Vicente Tasso, comentó que el objetivo es el de «obtener la mayor cantidad de imágenes posibles para su posterior digitalización». Dicha información, se podrá utilizar a través de aplicaciones digitales, incluso a través de teléfonos móviles, para conocer si estamos, o no, sobre una pradera de posidonia a la hora de tirar el ancla.

Por su parte, Manu San Félix, señaló que las praderas de Migjorn son, «por ahora», las mejor conservadas aunque advirtió que nadie se puede relajar, ya que el pasado verano se observaron grandes embarcaciones fondeadas en dicha área. «En un año se puede perder muchísima superficie de pradera cuando una embarcación tira el ancla», apuntó el biólogo quien destacó que el proyecto «Posidonia MAPS» permitirá, además, monitorizar la evolución de las praderas a lo largo de los años, tener un estudio detallado del impacto sobre la planta marina y establecer la afectación de diferentes factores como el cambio climático, la contaminación y el impacto del turismo.

Las tareas de cartografía llevarán una dos semanas de trabajo, dependiendo de las condiciones climáticas.

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