François Pujol nació en Francia en 1958. De familia catalana, cuando tenía 7 años volvieron a Balaguer (Lleida) donde estudió, luego montó un bar y en 1982 un viaje a Perú lo acerca a la artesanía. “Fue un proceso de cambio, luego con unos artesanos en Lleida comencé a trabajar el latón forjado y en un año estaba vendiendo mis trabajos de bisutería en el mercadillo de es Canar en Ibiza”, explica a FormenteraAvui.
François se adentró también en el trabajo con otros materiales como la alpaca y el titanio y algunas de sus creaciones viajaron a ferias en Madrid. Después de unos años el artesano aparcó el trabajo de bisutería para dedicarse a artículos de decoración como relojes o espejos “muy artísticos, adornados con maderas y raíces de boj y enebro lijadas y lustradas”.
Su vena curiosa y sus ganas de aprender le llevan, después de ocho años dedicados a la madera, a adentrarse en el trabajo con el hierro forjado “de la misma forma, con un punto artístico”, para luego volver a la bisutería y la joyería “por ser el campo creativo donde más me he desarrollado y también porque comercialmente resultaba el más viable”.

El artesano se define como autodidacta, “aunque si estuve en la escuela de vidrio de Barcelona cuando decidí aprender termoformado y fusión”, y en su trabajo mezcla todos los conocimientos adquiridos ya que realiza piezas que combinan plata y otros metales con madera o hueso. “Cuando uno aprende luego utiliza esas técnicas para aplicarlas en lo creativo”, destaca el artesano.
Las creaciones de François Pujol están realizadas en plata, latón, titanio o vidrio. Así, pendientes, collares y pulseras se transforman en piezas únicas, algunas de estas coloreadas gracias a procesos de oxidación y adornadas con piedras semi preciosas como turquesas, olivinos o aguamarinas.
Formentera
Hace 25 años llegó a Formentera con la ayuda de artesanos locales como Jaume y Concep “que me facilitaron vivienda, taller y espacio donde vender, ya que a ellos y a otros los conocía de la feria de Nadal de Lleida en la que participaban varios artesanos de la Mola”.

Con carta de artesano como joyero desde hace más de dos décadas, François considera la naturaleza de Formentera como muy inspiradora y remarca que “si trabajas con buenos codos, creces”. Asimismo destaca a sus clientes, la mayoría españoles, italianos y franceses, como fuente de inspiración “ya que algunos los conservo desde hace muchos años y agradecen mi trabajo. Además, las mujeres son muy exigentes y fomentan mi creatividad”.
Con respecto a la situación de la artesanía en la isla, Francoise considera que “hay que trabajar bien, exigirse al máximo porque hay mucha competencia y sacar los mejores trabajos con el máximo de calidad. Apostar por lo alto siempre”.












































