Esta cartografía permite conocer cómo evoluciona la biomasa a lo largo del tiempo y orientar la gestión forestal hacia prácticas silvícolas que maximicen la capacidad de los bosques para capturar dióxido de carbono (CO₂). Además, por primera vez se ha elaborado un mapa del carbono orgánico del suelo (COS) para los principales tipos forestales de las Islas Baleares, que combina bases de datos existentes con datos de campo.
En este sentido, el conseller balear de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, ha destacado que «esta información es esencial para entender cómo las prácticas forestales influyen en el carbono almacenado en el suelo y para planificar actuaciones más eficaces».
Simonet, que ha remarcado que «si hacemos limpio nuestros bosques también potenciamos la absorción CO₂», ha subrayado que «con este proyecto situamos a las Islas Baleares a la vanguardia de la innovación forestal aplicada a la acción climática. Hemos desarrollado una metodología rigurosa, basada en datos científicos y tecnología de alta precisión, que convierte la gestión de nuestros bosques en una herramienta estratégica frente al cambio climático».
El proyecto integra las actuaciones selvícolas con el diseño de proyectos de ordenación forestal utilizando datos de alta resolución procedentes de drones y del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (PNOA). Esto posibilita programar actuaciones a escala de rodal -en unidades concretas dentro de cada bosque- con un nivel de detalle alto y precisión técnica.











































