La Boca Erótica, festival de artes de temática sexual, celebró el pasado mayo en Maò (Menorca) su octava edición y dentro de este evento la quinta edición del Concurso de relatos eróticos en el que Ana Benito Tovar se alzó con el segundo premio.
Afincada en Formentera desde hace más de una década, Ana nació en Dusseldorf (Alemania) en 1982, hija de una pareja de trabajadores españoles que emigraron y que volvieron a España seis años después en concreto a Talavera de la Reina donde Ana posteriormente estudió Educación Social, “carrera que me encantó”. Acabada esa etapa y obtenido el título, continuó estudios de Antropología en la Universidad de Granada, carrera que no acabó pero completó su vida estudiantil con un postgrado en la Pompeu Fabra de Barcelona sobre Sociedades Africanas que abarcaba historia, cultura y colonialismo en la África negra. “Esto se dio porque yo tenía la intención y las ganas de trabajar en proyectos de cooperación en África y finalmente pude realizar el viaje de mi vida a Burkina Faso donde estuve cinco semanas”, destaca en su charla con Formentera Avui.
Con respecto a su vocación literaria, desde muy joven Ana se mostró interesada “más que en leer, en escribir, y comencé con el típico diario personal que te regalan de pequeña y ya en el instituto me dediqué a llenar folios con dibujitos acompañados de textos. Siempre he sido muy poco social y muy tímida y la escritura se convirtió en mi forma de expresión. Mientras estudiaba la carrera de Educación Social lo hacía en los bares ya que soy de las que se concentra mejor para estudiar cuando hay ruido y movimiento alrededor, un tiempo que también aprovechaba para crear mis cosas”.
La vida de estudiante la llevó a trabajar en una biblioteca de la Universidad “donde una de las personas que la llevaba me animó a continuar con la escritura después de leer mis textos y también una profesora que me decía que no lo dejara”. Así Ana fue desarrollando el hábito de escribir, “sobre todo poesía y prosa poética donde utilizo la metáfora”.
En esa época estudiantil se acercó a la literatura erótica, “a través de la lectura de las cartas entre Anaïs Nin y Henry Miller, que me encantó” y se relacionó con el mundo del fanzine de temática erótica aportando poemas sobre dibujos de otros autores.
Si bien, la mayor parte del trabajo literario de Ana se centra en la poesía, “algunas veces escribo relatos cortos y cuando leí las bases de este certamen supe que ese texto que había escrito hace un tiempo, en relación a un momento personal, podía encajar en lo que pedían, así que lo mandé en febrero pasado y me olvidé del tema hasta que me llamaron para decirme que había obtenido el segundo premio”.
«Escala de Richter» es un relato corto que describe un intenso encuentro sexual entre dos mujeres con una carga erótica que va «in crescendo» desde el primer momento acompañada de frases donde la poesía está presente como en la de «ojalá el tiempo
se detenga en estos momentos para que siempre nos quede lo siguiente».
Para Ana, conocida en la isla por su trabajo en la perrera municipal lo que la ha llevado a dedicar los últimos diez años al estudio de la educación canina, este premio ha significado un aliciente respecto a su vocación literaria “y me anima a seguir”, si bien todavía no tiene muy claro lo de comenzar a publicar su extensa obra poética porque “es algo mío”, aunque no descarta la opción de hacerlo con una novela sobre la que lleva un tiempo trabajando ni la de presentarse a otro concurso literario si aparece la oportunidad.








































