Ni un paso, ni un derecho atrás

Artículo de Opinión de la consellera de Gent per Formentera, Alejandra Ferrer

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Alejandra Ferrer, consellera de GxF en el Consell de Formentera
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Hoy el Parlament de nuestras islas no ha colgado la bandera LGTBIQA+. Una vergüenza y sólo el inicio del retroceso que PP y Vox pretenden en derechos y libertades.

A lo largo del año son muchos los días en los que celebramos las libertades y derechos alcanzados a la vez que reivindicamos los que todavía no hemos conseguido. Hemos celebrado el día contra la homofobia, la transofobia y la bifobia y los de la visibilidad lésbica y transgenere, el día de la mujer y el de la eliminación de la violencia contra la mujer entre otros, todos los días que celebrábamos en el pensamiento haber avanzado y con la esperanza de que algún día llegaríamos a la tolerancia cero hacia la discriminación de la orientación sexual y de género.

Hoy celebramos el día del orgullo LGTBIQ+ en un momento en el que estas reivindicaciones vuelven a ser más necesarias que nunca.

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Están en peligro leyes que afectan directamente a nuestras libertades y que se aprobaron con los votos en contra del PP y que ahora podrían tener la oportunidad de cambiar:
-Ley del matrimonio igualitario
-Ley de igualdad entre hombres y mujeres
-Ley de Eutanasia
-Ley Trans y LGTBI
-Ley identidad de género
-Reforma de la ley del aborto

Hoy celebramos el Día del Orgullo y lo hacemos en una semana en la que ya tenemos las primeras señales de lo importante que será esta lucha en los próximos años.
Esta semana se ha votado al nuevo presidente del Parlament de nuestras islas, con el voto a favor de Sa Unió y con la claridad de que el PP ha dejado de ser de “Centro” y ha virado en la extrema derecha. El apoyo al acuerdo entre Pp y Vox ha sellado un pacto que significará muchos pasos atrás en nuestros derechos y libertades.

Quiero aprovechar un Tweet del nuevo presidente del Parlament del que se ha hablado mucho estos días: «por eso las mujeres son más beligerantes, porque carecen de pene».
Acabaré diciendo que somos beligerante porque tengo más cerebro que pene, que no me gusta lo que representan ni lo que defienden, que quiero decidir sobre mi cuerpo y mi vida, que quiero poder ser mujer con pene y hombre sin, que quiero ser beligerante sin ser comparada con un hombre, que yo decido cómo se compone mi familia y que debe tener los mismos derechos que la familia tradicional, que no quiero etiquetas ni estar obligada a dar explicaciones de quién, que y como somos, que quiero ser persona con libertad de ser y amar lo que me dé la gana.

Ahora más que nunca deberemos luchar por no perder ni uno solo de los derechos logrados, unidas todas las personas que creemos que ninguno de los esfuerzos, de los sacrificios y las luchas de los que nos han precedido han sido en vano.
Ni un paso, ni un derecho atrás.

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