“Conocer Formentera me hizo reconciliar con mi vocación artística” Entrevista a Claudia Danca

Con carta de artesana desde hace más de una década comercializa sus creaciones de bisutería y pasamanería en la Fira Artesanal de la Mola

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Claudia Danca muestra una de sus creaciones
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Claudia Danca (Milán, 1968) tuvo clara desde pequeña su vocación orientada a las artes plásticas y la moda lo que la llevó a cursar el bachillerato artístico y la carrera de Bellas Artes, así como a obtener una diplomatura como escenógrafa teatral. “Mi verdadera ambición era ser encargada de vestuario, porque siempre me ha fascinado la representación que el ser humano hace de si mismo a través de la ropa, ese aspecto antropológico que a través de unos códigos define la categoría social”, explica Claudia que tuvo experiencia en este ámbito en los estudios de Mediaset “pero no me sentía yo así que me fui a París a vivir de múltiples trabajos divorciándome de lo artístico”.

Después de dos años sin vacaciones, en 1993 Claudia puso rumbo a Formentera, isla de la que no tenía información previa. “Llegué en junio, mes de mi cumpleaños, me alojé primero en el Hostal Bahía y luego en Hostal La Savina, alquilé una bicicleta y estuve dos semanas disfrutando del mar que hacía tiempo no veía. Además Formentera me hizo reconciliarme con mi vocación artística y volví a París llena de color y con un enorme impulso creativo que me llevó a crear una colección de bisutería inspirada en la isla”.

Claudia dejó piezas en algunas tiendas chic de la ciudad “y comenzaron a venderlas así que dejé el trabajo que tenía y alquilé un espacio en un concept store para comercializarlas personalmente». La cosa fue bien y al siguiente verano Claudia volvió a la isla con nuevas creaciones que vendió en el Big Sur y se postuló a la Fira de la Mola donde finalmente obtuvo un puesto en 1995.

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La artesana residente en Formentera Claudia Danca

Estilo ecléctico

En estos más de 20 años como artesana Claudia ha trabajado con muchos materiales con un estilo ecléctico que le permite mezclar diferentes elementos rígidos y flexibles con cuerdas, cintas de seda y piedras naturales. “Cuando diseño una nueva colección la creación puede venir inspirada directamente de los materiales o me cuento un cuento impregnado de estímulos exteriores como una película, un libro o la propia naturaleza y luego lo desarrollo”.

Hace más de una década obtuvo la carta de artesana dentro del rubro pasamanería y en sus colecciones hay un elemento “muy mediterráneo” que la acompaña desde sus inicios y que son las cuerdas de cáñamo y de lino “como las que se han utilizado desde siempre para la fabricación de objetos como capazos o zapatos” con las que enhebra perlas cultivadas “femeninas y mágicas”, turquesas, angelita, ónix o ágatas y que se traducen en collares, pendientes y pulseras. Asimismo, desde hace unos cinco años, la artesana centra sus creaciones en tres colores muy mediterráneos “que son los del mar de la isla: blanco, turquesa y las tonalidades coral que conectan con el alma”. También Claudia diseña turbantes y tops en tejidos naturales originarios de África y Asia “con un toque tropical para llevar en este contexto de playa y sol que tenemos en Formentera”.

La artesana Claudia Danca

Con respecto a la clientela que visita su parada, Claudia sería “capaz de escribir un libro ya que todas son diferentes y por eso adapto mis colecciones a sus gustos. Por ejemplo, creo piezas más minimalistas y discretas para el gusto del público catalán, francés o alemán y luego el mismo modelo lo tengo en unas dimensiones mayores y con más peso para las clientas italianas, portuguesas, valencianas, madrileñas o andaluzas que les gusta que las piezas cobren más protagonismo». Como anécdota, Claudia recuerda una foto de Elle Mac Pearson que salió en la revista Hola en la que la modelo lucía una pulsera creada por ella en la fiesta Flower Power de una conocida discoteca ibicenca

Algunas de las creaciones de la artesana Claudia Danca

En relación a la situación de la artesanía en Formentera, Claudia Danca destaca el respeto y la alta valoración del trabajo artesano realizado en la isla y la fidelidad demostrada por muchos turistas “que no dejan de pasar por los mercados durante su estancia en la isla”. En este sentido señala que el año pasado en pandemia una pareja joven con una niña se acercaron a su parada en la Mola. “La pequeña lucía en su cabeza una diadema confeccionada por mí que la abuela le había comprado a la madre hacía más de una década y que habían conservado en perfecto estado. Fue un momento muy emotivo”, concluye Claudia.

 

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