“La clientela fiel me busca cada año atraída por los colores” Entrevista a Nicolás “Niti” Álvarez

Con carta de artesano desde 2004, Niti trabaja el vidrio para crear originales piezas que comercializa en la Fira Artesanal de la Mola y en otros mercados de la isla

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Niti muestra una de sus obras
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Nicolás “Niti” Álvarez (Buenos Aires, 1974) tuvo una infancia y una juventud tranquilas y a los 18 años comenzó su acercamiento a la artesanía a través del macramé. “En el verano nos íbamos con amigos a Brasil un par de meses y pasábamos las vacaciones vendiendo pulseritas por la playa y haciendo trueque”, destaca Niti.

A los veinte años, también con unos amigos, dio el salto a Miami, “con el macramé más perfeccionado con gemas de vidrio en forma de soles y de ahí viene el nombre de mi proyecto, “Hijos del Sol”. La ruta continuó por México y Guatemala para luego pasar a Europa donde estuvimos en España, Italia, Dinamarca, Noruega y Suecia, en los mercadillos de verano y en las playas vendiendo nuestras creaciones en macramé y juntando el dinero para seguir viajando”.

Con períodos en Argentina y Europa, en 1998 “vinimos al Mundial en Francia, también con artesanía para vender y en 1999 llegamos al verano ibicenco. Ahí trabajé en el Café del Mar en Sant Antoni con un puesto donde vendía mis piezas y vine a Formentera, conocí el Mercat de la Mola donde te dejaban poner como invitado pagando una pequeña aportación”.

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En el año 2000 Niti obtiene puesto en el Mercat de la Mola e inicia una época de trabajo a caballo entre Formentera y playa del Carmen (México) donde conoce a su mujer María, una argentina que también vendía artesanía. Con el nacimiento de su hija Sol acaban los viajes de temporada y la familia se instala en Formentera.

Niti en su puesto en el mercado de la Mola

Trabajo con el cristal

Niti comenzó con las gemas de cristal manejando varias técnicas y decantándose por la vitro fusión que aprendió en Argentina, junto a su mujer, de la mano de Mabel Waisman “una artesana reconocida por su trabajo con los cristales”.

Este aprendizaje prendió la mecha de un trabajo que Niti continúa como indica su carta de artesano obtenida en 2004 en que la figura en la categoría “vidriero de horno”.

“Empecé con las gemas de cristal, con la fabricación de soles, y descubrí el vidrio spectrum que se usa para vitral ya que el bullseye de joyería es muy caro y no define bien los colores, aunque realice alguna pieza con este. El spectrum tiene todos los colores y en su composición contiene varios minerales, entre ellos el oro que aguanta el calor, no se quema y mantiene sin alterar las tonalidades cálidas (amarillo, rojo, naranja) cuando lo fundes en el horno a 780 grados”.

Niti tiene carta artesana como vidriero de horno

A ese vidrio fundido el artesano le añade figuras como la silueta de la isla, de una sargantana, corazones o formas geométricas recortadas de finas placas de mica, cobre o latón con las que obtendrá las tonalidades dorada o plateada en cada diseño. Un trabajo de muchos pasos realmente meticuloso y exacto para obtener todas esas cuentas de vidrio de diferentes tamaños que luego se engarzan para formar parte, por ejemplo, de pulseras de cuero terminadas en macramé y que también llevan piedras como lava o turquesa. Además de las pulseras, en la parada de Niti podemos encontrar también diez modelos diferentes de collares, tobilleras, pendientes, colgantes o anillos con el vidrio como protagonista.

Después de más de dos décadas de mercadillos en Formentera, el artesano del vidrio  presume de clientela fiel de España, Italia y Alemania “que me busca cada año para llevarse piezas que atraen por todas las gamas de colores que ofrecemos”.

Niti en su taller de la Mola

Con respecto a desarrollar el trabajo artesanal en Formentera, Niti comenta que muchas veces no es fácil debido a la escasez de vivienda, al alto coste si se consigue una y también a la dificultad a la hora de obtener algunas materias primas que ven incrementado su precio por el traslado a la isla. “Muchas veces hay que hacer malabares sobre todo en materia de espacio. En mi caso me tengo que trasladar varias veces al año con mi taller nómade ya que no es fácil encontrar un lugar donde pueda enchufar el horno, por eso lo ideal sería conseguir habilitar un sitio que pudiera ser utilizado por los artesanos que lo necesiten y así crear y producir con seguridad”.

 

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