“He encontrado en la joyería y en la relación con la naturaleza un lenguaje para expresarme” Entrevista a Lorenzo Pepe 

Con carta de artesano desde 2012, el joyero crea piezas únicas en bronce y plata aplicando técnicas originales para obtener colores y texturas sorprendentes

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Lorenzo Pepe muestra una de sus creaciones
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Lorenzo Pepe (Milán, 1969) inició estudios universitarios en la carrera de Filosofía que posteriormente no continuó y en 1997, en su primera visita a Formentera, comenzó su interés por la artesanía en el mercadillo de la Mola “donde los artesanos que vivían en la isla mostraban sus creaciones en el único escaparate posible”.

“Me acerco a la artesanía cogiendo conchas en la playa que luego hilvanaba en un hilo de metal, porque me fascina el trabajar con elementos naturales”, apunta el joyero que destaca que “la primera persona que me dio dos pistas sobre la joyería, fue Marga Lesmes, maestra artesana, que se ha mostrado siempre conmigo muy disponible. Así comencé con ella a pulir y limpiar las piezas para luego continuar para encontrar en la joyería y en la relación con la naturaleza un lenguaje para expresarme”.

En las dos últimas décadas, Lorenzo no ha parado de incorporar nuevos conocimientos adquiridos a través de cursos en la Scuola Orafa Ambrosiana de Milán y con Jaime Díaz en Barcelona, para crear líneas de trabajos en joyería que reflejan “la naturaleza, la forma de los seres vivos fundamentalmente marinos, como estrellas, esponjas, erizos y algas diatomeas, y el abanico se ha extendido a lo microscópico, a esos microorganismos que representan la vida más difusa y extendida y que hacen que el planeta sea habitable”.

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El trabajo artesanal de Lorenzo Pepe se inspira en los elementos naturales

Explorando la técnica

De personalidad inquieta, Lorenzo ha ido explorando en relación a la técnica y ha incorporado la espuma de poliuretano que modela en lugar de utilizar cera en la etapa inicial de sus creaciones. “La cera te ofrece una superficie compacta y lisa, mientras que la espuma es porosa y cuando fundes una pieza esta presenta toda esa porosidad que genera una textura única con un aire fuera del tiempo y alejada de las brillantes que estamos acostumbrados a ver en los metales”.

Así, con esa rugosidad que las caracteriza, Lorenzo realiza piezas en bronce, que se distinguen por sus tonalidades de óxido verdosas y azules, y en plata, estas en blanco y negro. “El color es para mí un desafío porque como persona tengo una escasa sensibilidad a las tonalidades y matices, razono en blanco y negro y acercarme al color es todo un acontecimiento que supone un esfuerzo. Por eso me gusta el óxido porque yo no le doy un color sino que este sale por acción de un reagente que me quita responsabilidad y me sorprende”.

Todo este proceso casi de laboratorio se salda con piezas únicas en anillos, colgantes, pulseras modeladas a mano “por lo que cada una tiene su historia y ahora estoy incluyendo piedras como el cuarzo citrino o el olivino peridoto y he hecho algunas joyas con rubíes y esmeraldas que me han dado una alegría al venderlas”.

Proceso de creación de una joya

Después de casi una década en la Fira de la Mola en 2006 abrió la tienda “Obi” en Sant Francesc con su mujer, la diseñadora de ropa y bolsos, Elena Hurtado. “Continué unos años más combinando tienda y mercadillo hasta que dejé la Mola porque era difícil compaginar ambos trabajos”, comenta el joyero que destaca la clientela fiel que lo sigue desde hace tiempo y de entre 30 y 50 años de edad, “muchos catalanes por su cultura de joyería contemporánea de diseño, abierta por Mayoral, a lo que se unen otros del norte de Europa e italianos”.

Con carta de artesano desde 2012, Lorenzo Pepe tienen intención de obtener la maestría ya que siempre le ha gustado enseñar y ha dado cursos de introducción a la joyería y otro sobre la técnica de la espuma de poliuretano.

El artesano joyero Lorenzo Pepe en su taller de Formentera

En nuestra visita a su taller también le preguntamos sobre el estado de la artesanía en Formentera y para el joyero “en la isla hay mucha gente artesana que ponemos mucho empeño desde hace años a la que se suman otros nuevos y lo interesante es que entre nosotros frecuentamos los talleres y estamos al tanto de lo que hacen los demás y nos ayudamos. Nunca hay competición entre nosotros sino una sana relación que es muy buena para todos”.

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