“De Formentera me llevo todo lo bueno”, Miguel Ángel Riera

El párroco de Formentera recuerda la labor de 13 años en la isla, antes de marchar a su nuevo destino pastoral al frente de la parroquia de la Santa Creu en Ibiza

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Mosén Miguel Ángel en su despacho en Sant Francesc
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Mosén Miguel Ángel Riera llegó a Formentera para hacerse cargo de las tres parroquias de la isla en el año 2008, una labor que asegura le ha otorgado muchas más satisfacciones que desvelos y de la que se despide a mediados de noviembre al haber sido designado, por Vicent Ribas, nuevo obispo de Ibiza y Formentera, como párroco de la Iglesia de Santa Creu en Ibiza.

Si algo destaca de la personalidad de Miquel Ángel Riera es su don de gentes y su carácter abierto que le facilita establecer una buena comunicación con todos los vecinos lo que le ha llevado en estos 13 años a jugar un papel destacado en el ámbito social de Formentera y a ser estimado y respetado por todos.

“Soy una persona sociable que enseguida crea vínculos y a mi llegada a Formentera con la ayuda de María Guasch, mi colaboradora en Sant Francesc, y de los obreros de la parroquia, pude ir conociendo a la gente de la isla y acercar a todos mi tarea pastoral”, destaca Riera.

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Una labor pastoral intensa y que se traduce en una serte de iniciativas que en algunos casos ayudó a crear y en otros a mantener, entre las que destacan Formenterers Solidaris, entidad con la que se pudo en contacto cuando llegó a la isla para coordinar servicios, así como la Associació Reis Mags, encargada de distintas actividades sociales y culturales dirigidas a colectivos de todas las edades.

“También ha sido gratificante sacar adelante la recreación del Vía Crucis en la que participan más de sesenta personas de la isla, los trabajos de creación de las carrozas y la participación en la Cabalgata de Reyes, el haber incluido la música en las misas y la participación del coro, así como la creación de grupos de estudio. La labor de todos los que colaboran en las distintas actividades es fundamental para sacarlas adelante y por eso agradezco la ayuda recibida durante estos años en la isla”, destaca el párroco.

Miguel Ángel Riera se muestra emocionado al recordar las vivencias acumuladas en todos estos años. “De Formentera me llevo todo lo bueno y el haber ido cumpliendo con cosas que considerábamos que se debían hacer” y recuerda una anécdota llegando a la iglesia de Sant Francesc un sábado después de la catequesis, “todo estaba lleno de niños, yo entro, saludo y uno de ellos me mira y me dice: – claro, como tú no tienes problemas, eres feliz. Ahí me di cuenta que era el piropo más bonito que me habían dicho ya que él no sabía de mis problemas, solo vio en mí que le trasmitía felicidad. Nunca lo voy a olvidar”.

Nuevo destino

Con el traslado a la parroquia de Santa Creu, Miguel Ángel Riera vuelve a su Ibiza natal. “Llevo quince años fuera de Ibiza a la que voy poco y generalmente por mi trabajo en Cáritas. Ahora estoy hablando con gente que conozco para ir estableciendo contactos y comenzar la labor en Santa Creu”.

Con respecto a su sucesor en Formentera, Fernando Bayón, señala que este aportará a la isla “lo que a mí me empieza a faltar: la fuerza de la juventud para seguir creciendo. Es una persona muy abierta, simpática y alegre que creo que va a ser muy buena para Formentera”.

 

 

 

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