Un sueño hecho realidad

Amador González presenta hoy a las 21.00 horas en el bar Felipe de Sant Ferran su libro "Navegando por el interior" en el que relata su aventura con una "carrobarca", una yegua y una perra recorriendo durante dos años el interior de España

Amador González con su yegua y el carrobarca

Amador González nació en Reus de padres granadinos que se afincaron en la localidad catalana hace más de cuarenta años.

De pequeño, además de cuidar de su primo al que una meningitis le produjo una parálisis de sus piernas, lo que más le atraía era el futbol y comenzó su carrera como portero en diferentes clubes de la zona hasta que una lesión en la rodilla lo alejó de los campos.

Todo eso combinado con una sucesión de diferentes trabajos, entre ellos una empresa de pladur propia que a los cinco años decidió liquidar, y un ansia por conocer mundo que lo llevó a comprarse un billete de Inter-rail para recorrer parte de Europa y luego más tarde seguir un periplo por Australia, Polinesia francesa, Nueva Zelanda y Thailandia.

De vuelta en Reus se dedica a explorar la zona interior de Tarragona hasta que encuentra en Siurana de Prades su «lugar en el mundo», compra un terreno y comienza a construir su casa, un trabajo en el que tuvo un accidente que le lesionó las vértebras cervicales.

Ese percance lo devuelve a Reus para tratarse y un poco deprimido se centra en un sueño: tener un caballo como los de los indios de América, de color marrón y blanco. Convaleciente de su lesión baja todos los días a un ciber-café y mira por Internet ofertas de caballos pero no encuentra el que busca.

Amador sigue insistiendo en su búsqueda hasta que da con «una yegua preciosa que venden en una ganadería de Crivillent, cerca de Elche y que encima se llama India» pero que valía 3.500 euros. Se pone en contacto con el vendedor y decide ir a verlos.

Pero hay un problema ya que aunque un poco recuperado de la lesión no tiene dinero ni para el viaje por lo que pide 50 euros a su madre, deja la furgoneta en las afueras de Tarragona y comienza a hacer autoestop hasta Crivillent donde conoce a José y a su deseada India.

Amador le cuenta sus vicisitudes al ganadero quien decide guardarle la yegua y que se la pague a plazos.

La ilusión por poder tener la yegua hace que comience a trabajar en reparaciones y va juntando dinero que ingresa al ganadero hasta que en uno de los trabajos de limpieza en una carpintería ve un mástil de una embarcación y el dueño le comenta que pertenece a una barquita que está al borde de un pantano. Se la regalan, comienza a arreglarla y ahí surge la idea de montarla sobre una estructura con ruedas para que India tire de ella y hacer un viaje por el interior de España.

Comienza la aventura

En 2009 los preparativos del «sueño» de Amador continúan y consigue otra yegua «Noia» ideal para tirar del «carrobarca», mientras «India» está al caer, amigos y conocidos le ayudan en los preparativos y junto a un patrocinador, que colabora con materiales, aportan dinero para la aventura a la que se une la perrita «Senda».

En todos esos meses previos Amador con muchos «implicados» en su aventura aprende a trabajar con las dos yeguas, termina de acondicionar el «carrobarca» con un toldo y reúne todos los utensilios que necesita para su viaje entre ellos un móvil y un ordenador portátil que alimentará con las placas solares instaladas en su nueva «casita con ruedas».

Antes de partir decide dejar a la yegua India con una familia que sabe de caballos y realizar la travesía solo con «Noia» y la perrita «Senda».

Amador González en uno de los viajes

Con todo listo marca la ruta que recorrerá parte del camino de Santiago. «La idea fue salir del puerto de Cambrils hacia Zaragoza, siguiendo el Ebro, para coger el camino francés pasando por Logroño, Burgos y León donde enlazaremos con la Vía de la Plata pasando por Benavente, Zamora, Salamanca y Cáceres, después la ruta Mozárabe por Córdoba y la Granada de mis orígenes, y luego subir el pre litoral de Murcia y Valencia por la Vía Augusta hasta volver al punto de partida en Cambrils y concluir la aventura», recuerda Amador.

Cuando consigue que todo esté en orden, incluso sus vértebras gracias a la acción de un terapeuta, parte de Cambrils el 7 de julio de 2010 y comienza el viaje.

Caras y cruces

Si viajando en medios de transporte convencionales a veces nos produce placer y en otras ocasiones deseamos no haber salido de casa, una travesía con un «carrobarca», una yegua y una perrita no podía quedarse atrás en cuanto a experiencias en su recorrido por caminos rurales, sendas y tramos por carreteras nacionales.

Entre las cosas «chungas», Amador destaca las dos veces que intentaron robarle a «Noia», una en Logroño y otra en el puente de Piedra de Salamanca, y en Córdoba aparcó cerca de un parque y un policía lo metió en el calabozo y derivó la yegua a una cuadra, la perra a la protectora de animales y el carro al depósito de vehículos.

«Me leyeron los derechos, pedí un habeas corpus, me soltaron descalzo y no me llevaban a donde estaban mis animales y el carro, hasta que salieron del juzgado y les ordenaron que me devolvieran el carro y los animales y me acercaran a la salida del pueblo. Y lo peor es que volvieron los dolores del cuello por lo que tuve que ir al Hospital y estuve parando en la casa de un pastor que había conocido a la entrada de Córdoba hasta recuperarme».

Pero por otro lado la travesía fue espléndida por la «cosecha» de amigos que fue haciendo en la ruta que le ayudaron y acompañaron. «Tuve un percance con la yegua en Galicia y un pastor nos acogió para que superara su herida, conseguí un camión de ganado que me acercó la yegua a Benavente y continuamos el camino, yo a pié junto a «Noia» lo que supuso 2.000 kilómetros pero con una ventaja, se curó mi antigua lesión en la rodilla».

Cuando llegó a Granada estuvo ayudando en una finca «y una chica se ofreció a llevarme a Tarragona para dejar a la perra, arreglar el ordenador y vender algunas cosas en el mercadillo».  En el otoño de 2011 volvió a Granada, recogió el carro y la yegua y continuó la ruta para llegar a la meta en el puerto de Cambrils, más de dos años después de la partida y de haber recorrido 3.000 kilómetros por la geografía española.

Amador Gonzalez con su libro

Lo aprendido

Amador se queda con lo aprendido «sobre cañadas reales, los caminos descuidados que se encontró en el recorrido, el uso de las energías renovables pero también con la descomunicación que hay en el interior y los cultivos de transgénicos cuando hay que reivindicar los productos de proximidad».

El aventurero destacó que en la travesía «fui a mi ritmo llevando las riendas de mi vida, el haber conocido tanta gente buena y las diferencias entre las diversas zonas recorridas».

Después de descansar una temporada liado con la escritura del libro y su publicación por Club Editor este verano vino a Formentera para trabajar como camarero y dio a conocer su libro.

Si queréis conocer más sobre Amador González tenéis una cita hoy lunes a las 21.00 horas en el Bar Felipe de Sant Ferran donde ofrecerá una charla, mostrará fotos del viaje y su interesante libro.

De la recaudación de la venta de ejemplares Amador González donará el 40 por ciento a la organización local Acción Francisco para sus tareas en la protección de los gatos de la isla.

 

 

 

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