«Buscar los restos de Cervantes fue una experiencia profesional maravillosa» Entrevista a Almudena García-Rubio

Almudena García-Rubio es arqueóloga y doctora en antropología física y se dedica principalmente a la arqueología funeraria. Ha dirigido la excavación arqueológica de la cripta del convento de las Trinitarias, en Madrid, en busca de los restos de Cervantes y en los últimos años ha trabajado con la Sociedad de Ciencias Aranzadi en la exhumación de fosas comunes, principalmente en España, y también en otros países y ha participado en los estudios de necrópolis históricas. Esta semana Almudena se ha desplazado a Formentera para tratar de encontrar a los 5 hombres asesinados por el franquismo hace 80 años y enterrados en el cementerio de Sant Ferran 

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Almudena García-Rubio en la entrada del Cementerio de Sant Ferran
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– Almudena, eres especialista en arqueología funeraria y esta semana te has desplazado a la isla para tratar de localizar una fosa común con los restos de personas asesinadas por el franquismo. En teoría era una labor fácil, pero se ha complicado, ¿verdad?

Siempre que nos han consultado sobre este tema hemos explicado que la parte más difícil de cualquier actividad forense es la parte de la búsqueda. Siempre hemos dicho que había que tener mucha cautela porque en este caso se trataba de un único evento, un único asesinato clandestino y ya han pasado 80 años, con lo cual, aunque la gente tenía claro que estos hechos habían ocurrido y que se les había enterrado en el cementerio, la ubicación dentro del cementerio no se conocía exactamente y no quedaba señalizado de ninguna manera, entonces siempre dijimos que esta era la parte complicada, aunque este era el más viable de los otros sitios que se conocen en Formentera. Eso es lo que dijimos desde el principio, nunca que fuera fácil. Y se ha complicado porque en los dos lugares donde la gente local pensaba que estaba la fosa, resulta que no estaba. El resto del cementerio siguió siendo utilizado y encontramos restos posteriores y no podemos acceder a los niveles de 1936 y hasta aquí podemos llegar.

Almudena en una de las excavaciones abiertas dentro del cementerio de Sant Ferran

– Entiendo que en algunos casos puede haber dificultad para encontrar una fosa y los cadáveres porque imagino que el paisaje va cambiando, puede haber edificaciones encima, ¿qué se hace en esos casos?

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En primer lugar, hay que intentar tener toda la información previa posible. Es decir, se trata de recopilar la información que viene de testimonios orales y que viene también de documentación porque, aunque no es este caso, en otros casos la gente fue llevada a la cárcel y luego a esas personas las sacaron para asesinarlas, lo que denominamos “sacas”, y de ese proceso queda registro. Luego, en otras ocasiones y en otros cementerios donde hemos trabajado, más grandes que el de Sant Ferran, esos enterramientos sí que quedaron registrados y con un número de sepultura o un área de cementerio. Por lo tanto, se trata de tener esa información clara y luego compararla con los resultados de la excavación arqueológica.

Almudena García-Rubio dirige el equipo de profesionales que se encargan de localizar la fosa con los cinco represaliados franquistas

– En el caso de Formentera, ¿puede haber pasado que los restos hayan sido sacados del cementerio y que hayan sido trasladados a otro lugar?

Sí, puede ser que hayan sido trasladados al osario del cementerio. Esta es una de las opciones que se barajan debido a la propia dinámica que lleva este cementerio y según lo que nos ha ido explicando estos días el enterrador actual, entones esa es una de las posibilidades.

– ¿El «no se puede encontrar» puede ser también una respuesta a los familiares?

Sí. Lo primero que se plantea en muchos casos es hacer un estudio de viabilidad. Imaginemos por ejemplo que estamos en una zona de Aragón y se sabe que mataron a 15 personas y se sabe también que a esas personas las enterraron en un lugar concreto porque hay muchos testigos, pero nos llevan al sitio, que era al lado de un pozo, y ahora por ese pozo pasa la Nacional II. En esos casos es evidente que decimos «no podemos». En ese caso concreto, por lo tanto, no se puede hacer nada porque el estudio ya indica que las obras de la carretera pasan por encima de la localización de la fosa. A veces los estudios de viabilidad son negativos desde el principio.

– ¿Cómo es el proceso de excavación de las fosas y la exhumación de los cadáveres? Imagino que hay una preparación previa, hay que recabar información, un trabajo de campo previo…

Las fases del proceso de exhumación son este estudio de viabilidad que hemos comentado, con toda la información ante mortem sobre el lugar donde se les enterró y sobre las personas que se buscan, luego sería la excavación, una excavación con metodología arqueológica. Esta puede ser negativa o positiva. Si es negativa nada, pero si es positiva pues se da con la fosa y el siguiente paso es la exhumación de los restos. Para la exhumación se documenta cada uno de los individuos y de los restos óseos in situ y no se levantan hasta que se documenta todo y luego se procede a la exhumación de forma individualizada de los esqueletos. El siguiente paso es el estudio de laboratorio. Se vuelven a estudiar cada uno de los esqueletos para hacer la estimación del sexo, de la edad, la estatura, patologías previas que se observen en el esqueleto y el trauma peri mortem, es decir, aquel que tiene que ver con las circunstancias y causa de muerte y después se compara la información anti mortem de las víctimas que se buscan y la información obtenida de los cuerpos encontrados y, si es compatible, se harían las pruebas genéticas que es último paso para alcanzar la identificación que, muchas veces, es lo que se persigue.

En algunos casos los estudios de viabilidad son negativos y no se puede practicar la exhumación de los cadáveres

– Imagino que en una excavación trabaja un equipo multidisciplinar con unas tareas concretas, ¿es así?

Sí. Los equipos suelen estar formados por arqueólogos profesionales, antropólogos y forenses.

– Almudena, integraste el equipo científico que trabajó en la búsqueda de los restos del escritor Miguel de Cervantes en la cripta del convento de las Trinitarias. ¿Cómo fue esa experiencia?

A nivel profesional fue una experiencia maravillosa porque nos permitió trabajar con un equipo amplísimo y muy completo des del punto de vista histórico, arqueológico, antropológico y forense. Fue una intervención complicada por la expectativa que se creó y el manejo mediático del asunto pero buscábamos saber que había pasado con el sepulcro de Cervantes y se obtuvo la respuesta. Y la respuesta es que Cervantes y otras personas fueron enterradas en la iglesia antigua de las Trinitarias y trasladadas a la iglesia nueva donde las encontramos en la cripta, formando un osario. Entonces pasó que el estado de conservación de los restos era tan malo que no nos permitió individualizar al escritor pero sabemos que ocurrió con su cuerpo y que estaba allí, con lo cual dimos con la respuesta que estábamos buscando y, además, salió a la luz un cementerio del siglo XIX desconocido completamente y que nos ha dado una información sobre la vida y muerte de los madrileños del complicado siglo XIX que todavía estamos desarrollando. Fue un proyecto muy bonito y satisfactorio.

– Hay todavía más de 114.000 personas en España asesinadas por el franquismo y cuyos cuerpos no han sido recuperados por sus familiares. ¿Esos cuerpos no descansan en paz e imagino que sus familiares todavía menos, verdad?

El derecho internacional humanitario establece que son víctimas de un conflicto las víctimas mortales y también sus familiares en el momento en que no se les devuelven los cuerpos y no pueden darles una sepultura digna. Así que, por supuesto, que no descansan en paz los familiares.

La arqueología y la antropología contribuyen a que se conozca la verdad

– ¿Cómo puede ayudar la arqueología y la antropología forense a recuperar esos cuerpos?

Lo que ha ocurrido se sabe, se sabe por las fuentes históricas, se sabe por los testimonios pero la arqueología y la antropología forense vienen a aportar la evidencia material de esos acontecimientos. Y en el caso de las exhumaciones, cuando los cuerpos se encuentran y se identifican y se devuelven a sus familiares, se contribuye a conocer la verdad pero también un poquito a hacer una especie de justicia histórica y reparación hacia las familias que llevan tantos años esperando ese momento.

– Según la ley, las víctimas del franquismo tienen derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación… ¿La exhumación de cadáveres ayuda a esclarecer la verdad?

Claro que sí. Forma parte de ese proceso y así lo dice el derecho internacional.

– Se habla de exhumación para hacer justicia pero en estos casos no hay recorrido judicial. ¿Se hace justicia verdaderamente con la exhumación de cadáveres?

En una parte contribuye a la justicia histórica pero obviamente aquí hay una parte del asunto que es la vía judicial que en este país se ha quedado coja. En todo caso, no nos corresponde a los arqueólogos resolver ese asunto, eso es tarea de otros. Nosotros hacemos los informes, las peritaciones que valdrían en un momento dado como prueba si se decidiera sacar adelante esas vías judiciales pero, ya digo, que esa tarea está en manos de otra gente.

– Ante un hallazgo, imagino que vosotros tratáis de saber quién es la víctima y cómo murió… ¿Cómo se confirma la identidad de una víctima?, ¿Hay un análisis genético, de ADN?

La identificación forma parte del proceso. Es un proceso que empieza con esa información histórica, testimonial y documental, que sigue con la excavación arqueológica y el estudio de laboratorio y que culmina finalmente con las identificaciones. Es todo un proceso. La identidad de la víctima se conoce así, es decir, la causa de la muerte o en qué circunstancias murió se conoce con el mismo estudio de los restos.

Almudena en una de las zanjas que se abrió en el exterior del cementerio de Sant Ferran

– En el año 2007 entra en vigor la Ley de Memoria Histórica ¿Existen ayudas en el Estado español para permitir la exhumación de cadáveres? En todo caso, ¿cómo se financian los procesos de excavación?

Del Estado central no. Desde que gobierna el PP no hay ayudas, está absolutamente parado y no han destinado un euro a la ayuda a las víctimas del franquismo. Depende ahora mismo de las comunidades autónomas y, por lo tanto, hay comunidades como Baleares, Navarra o País Vasco, Junta de Andalucía o Extremadura que atienden este asunto y, en cambio, hay otras comunidades que no han establecido todavía una ley o una vía para trabajar este tema.

– Entonces… ¿piensas que se deberían destinar más recursos a nivel estatal para este trabajo?

Sí, lo tengo clarísimo. Tan solo con unos años en los que se destinen recursos a este tema de las exhumaciones e identificaciones y se termina. Esto lo hemos visto en algunas regiones en las que hemos trabajado durante años y llega un momento en el que todas las fosas que se conocen o ya se han exhumado o ya se ha visto que no es posible exhumarlas y se han dignificado de otra manera y ya está. No se trata de un proceso que se vaya a eternizar, se necesita un apoyo pero el apoyo tiene que ser ahora porque los testigos están desapareciendo desde hace años y porque es el momento en que la sociedad civil lo está pidiendo y es ahora cuando hacen falta esas ayudas para poder concluir esta tarea que ya ha empezado.

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