Enganchados a la cerámica

El taller de cerámica para adultos impulsado por el Consell Insular cuenta este año con 12 alumnos dirigidos por las profesoras Remedios Castillo y Silvia Jovani

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Taller de cerámica
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El Centre artesà Antoni Tur Gabrielet de Sant Francesc deja de ser una reconocida sala de exposiciones durante la primavera y el verano para convertirse en aula de artesanía durante la temporada baja.

Alumnas del taller de cerámica de Remedios Castillo

La sala se divide por la mitad y en una de las partes se instala el taller de cerámica, donde este año 12 alumnos comparten técnicas y trabajo guiados por las profesoras Remedios Castillo y Silvia Jovani, todos los lunes, los martes y los miércoles por la mañana y por la tarde. En este espacio habilitado como taller el suelo y las paredes se han forrado porque se trata de un trabajo manual que ensucia mucho y solo hay que ver las manos, caras y ropa de los asistentes para darse cuenta de ello. Es un lugar reducido pero diáfano, con un ambiente relajado donde hay un nivel de concentración altísimo.

Remedios Castillo empezó a dar clases de cerámica hace veintiocho años en la isla, primero como actividad extraescolar y luego fue incorporando talleres para adultos. La experimentada profesora se mostró satisfecha de contar desde hace seis años y durante los meses de otoño e invierno con una aula en el Centre Gabrielet, aunque para ella lo ideal sería disponer de un espacio único para estas clases.  «Se trata de un trabajo muy interesante pero muy sucio y además cuando en primavera se vuelve a adecuar como sala de exposiciones debemos retirar absolutamente todo y termina siendo un trasiego en el que muchas veces las piezas se dañan», apunta la profesora.

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Remedios Castillo (en la foto) y Sílvia Jovani conducen el taller de cerámica

Remedios Castillo destaca el buen ambiente que se consigue en estos cursos. «Solo necesitaríamos un local con agua y luz pero mientras tanto aquí trabajamos muy bien, hay un ambiente estupendo y con unos alumnos de mucha calidad», comentó sin dejar de ordenar el «tetris» de las piezas en el horno.

Por su parte Silvia Jovani, asistente, comenzó sus estudios de cerámica en 2003 en la Escuela Bisbal de Girona, y luego de manera autodidacta continuó perfeccionando la técnica tanto con el moldeado a mano, con el torno y con un horno que adquirió. En la actualidad lleva doce años dando clases. «Enseñamos las técnicas básicas a los principiantes, así como las partes de color, engoves y esmaltes y hay alumnos muy avanzados que van más por libre», señaló Jovani.

Lo que hacen las profesoras, además de enseñar las técnicas, es controlar el horneado. Según Silvia, «hornear es como hacer un tetris, ya que hay que colocar las piezas de tal manera que no se toquen entre ellas para evitar roturas y luego calibrar las diferentes temperaturas según el tipo de horneado».

Alumnos aplicados

En nuestra visita al taller pudimos observar el nivel de concentración de los alumnos que trabajan con música de fondo, ayer era bossanova, así como percibir la «buena onda» en el ambiente.

Sabrina es una de las alumnas del taller de cerámica

Para Sabrina es su primer año y ayer estaba concentrada pintando una higuera sobre una placa cerámica. «La experiencia está siendo muy buena y el trabajo es muy relajante», apuntó.

Por su parte Lorenzo, el único chico del grupo, es ya todo un veterano ya que lleva cinco años participando de este taller. «Es un trabajo que engancha y, ante la imposibilidad física de tener un taller propio, en estas clases estás metido en lo tuyo pero también compartes experiencias con el resto de los participantes, tienes el apoyo técnico de Reme y de Silvia y se crea muy buen ambiente».

Lorenzo es el único chico que participa en el taller de cerámica

Para Lorenzo es todo un ejemplo de lo que significa un taller compartido y le gustaría que durara todo el año, algo que es incompatible con los trabajos de temporada veraniega de la mayoría de los asistentes.

El taller de cerámica funciona tres días por semana en horario de mañana y tarde

Otra de las fieles a este taller es Nonna, que lleva tres años asistiendo y se muestra encantada de participar. «A mí me sirve para relajarme y divertirme con los compañeros».

Otra alumna que también lleva tres años en el curso es Raquel y que este año se ha animado con el torno. «Me encanta y no se me da mal, aunque es complicado», comentó sin dejar de trabajar en su obra.

Todas esas piezas que están en fase de gestación, no dudamos que volverán a sorprendernos en primavera, como cada año, cuando se realice la muestra de final de curso y en la que el público podrá contemplar la diversidad de trabajos realizados.

 

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