La técnica de bordado llamada «punto de cruz» ha estado presente en las casas de varias generaciones a modo de carpetitas, pañuelos, servilletas o manteles, así como decorando alguna pared montada como si fuera un cuadro. Muchas de esas labores se compraban pero la mayoría se realizaban en casa y creo que todas las aprendimos a hacer. La artista plástica italiana afincada desde hace 13 años en Formentera, María Silvia Margot, recoge el guante del punto de cruz y lo aplica en una propuesta titulada, Así es arriba, así es abajo.

Sobre grandes tablas de madera que la artista ha trabajado para darles una pátina y formas diferentes, Margot ha realizado hileras de miles de agujeros en líneas rectas por los que ha entrelazado lanas de diferentes colores formando así distintos dibujos. Por cierto, cada una de las tablas tiene nombre de flores, ya que eran los motivos que predominaban en los patrones elegidos.


Margot explica que hay «dos lecturas» en esta propuesta, «por un lado son microdetalles de los patrones que utilizaban las abuelas para hacer punto de cruz». El otro aspecto es el trabajo «más conceptual a la hora de preparar las maderas».
El nombre de la muestra se basa en que las tablas se pueden mirar del derecho y de revés. Por un lado las cruces y por el otro las lazadas de las lanas con sus nudos. «El punto de cruz era el antiguo píxel, ya que el día de la inauguración la gente más joven miraba las obras a través del IPhone para ver que escondían», comentó la artista.
La formación plástica de Margot la recibió en la Escuela del Arte de Venecia y se especializó en pintura. También ha realizado trabajos de decoración y esta es su primera exposición en la isla.







































