La paciencia de la madera

Los participantes del Taller de Fusta, impartido por el escultor Aaron Keydar, exponen hasta el 15 de abril en la Sala Municipal de Exposiciones de sant Francesc, bajo el título "Inefable"

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Diez alumnos, tres primerizos y siete ya más veteranos han participado desde el pasado mes de noviembre y hasta hace unos días en el Taller de Fusta, organizador por el Consell Insular, y que ha impartido un año más el escultor residente en Formentera, Aaron Keydar. Durante la edición de este curso, troncos y raíces de almendro, ginebra y sabina fueron «moldeados» por los participantes que se valieron de diferentes instrumentos y herramientas como gubias, papel de lija y martillos para sacar a la luz los secretos de la madera o, mejor dicho, «aquello que esconde la madera», como le gusta resaltar al escultor.

Para Keydar este curso ha sido muy productivo, tanto para los nuevos participantes que se han iniciado en el arte de la tala como también para los más veteranos. «Los que empezaban no han llegado todavía a la perfección y los que llevan desde el inicio de este taller, que comenzó hace cuatro años, me enseñan a mí cosas nuevas», puntualizó el profesor.

La paciencia de la escultura

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Aaron Keydar afirma que la laboriosa profesión de escultor requiere mucha paciencia para tratar de conseguir los resultados deseados. «Yo siempre recomiendo a los alumnos paciencia, mucha paciencia, que dejen que la madera les hable y los guíe», apuntó el escultor que cuenta con más de tres décadas de experiencia en este arte. Asimismo Keydar no escatimó en elogios hacia los integrantes del curso y destacó que sus aprendices son todos «maravillosos» y que tienen una gran voluntad. En este sentido, según Aaron Keydar, los alumnos se «enganchan» tanto en el trabajo con la madera que algunos se llevan las piezas a casa para continuar en sus ratos libres  y por eso «las clases nunca acaban a la hora establecida», puntualizó.

Inauguración de la muestra

Ayer por la tarde, a partir de las 20.00 horas, tuvo lugar la apertura de la exposición en la sala de cultura del Ajuntament Vell a través de un acto inaugural en el que  participaron los alumnos, el profesor, así como familiares y amigos de los integrantes del curso. En la misma sala todos los asistentes pudieron ver, oler y tocar una docena de piezas desde las más figurativas a otras con un punto más abstracto. Y tocar las piezas era una acción que ayer estaba permitida. En este sentido, Keydar siempre dice que las esculturas de madera se deben «sobar» para que cojan «lustre y vida».

En general, todos los alumnos que han participado en el taller están encantados con la experiencia y, como no, dispuestos a repetir en una próxima edición. Una de las alumnas de este taller, Mónica Timperi, que lleva desde el inicio de estos cursos, afirma que la experiencia es genial: «Aaron te impulsa a relajarte, dejarte llevar hasta encontrar lo que esconde la madera y se convierte en una auténtica terapia».

Por su parte, Débora Ramón, que lleva dos años participando en esta iniciativa, aconseja: «dejarse llevar por Aaron quien te estimula y siempre bajo su lema: paciencia».

Además de las alumnas antes nombradas,  el «equipo» de Keydar lo conformaron este curso:  Vicent Tur, José Abaldo, Francisco Torres, Xumeu Roig, Mariano Mayans, Sergio Guzmán y Andrea Rogalski.

«Inefable» alumnos de Aaron Keydar

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